Cumpliste 2, cumplimos 2.

Cumpleaños Valentina El 14 de setiembre cumplí 2 años de paternidad “efectiva” (vamos, me creí papá los 9 meses del embarazo también, pero la verdadera jarana empezó con tu primera mirada) y tú cumpliste 2 años de convertir mi vida en lo mejor que me ha pasado.

Y este año, tras muchas idas y vueltas pensando en lo que haríamos, decidimos celebrarlo en casa, en familia y de manera íntima. Haciendo algo pequeño, bonito, esperando la visita de tus tíos, abuelos y primos y primas.

Como eres fanática acérrima de Peppa la Cerdita (no sé si cuando leas esto Peppa seguirá vigente, o si por el contrario -como sospecho- será ya una religión) quisimos hacerte un Peppa-cumpleaños. Sin embargo decidimos mantener la “Peppitud” en línea con el espacio y no exagerar. Así que tomamos los colores, el espíritu y algunos elementos del dibujito animado para decorar nuestra sala. Nuestro depa hoy en día no es muy grande, pero felizmente acomodó a todos quienes nos visitaron y estuvimos muy felices de pasar una bella tarde de domingo con tanta gente querida. Incluso salió el sol!

Globo de Peppa Pig Mesa cumpleaños Valentina

(Perdón por esa última foto, la pita de un globo se cruzó en la cámara y terminó enfocándose ella! Mi error).

Como el año pasado, este año preparamos pink lemonade (y usamos el dispensador que compré el año pasado y que resultó ser demasiado elegantoso para el picnic de tu primer cumple, por lo que no fue una inversión desperdiciada), algunos bocaditos, y como ya es tradición, preparamos nuestra torta de chocolate con frutos rojos. Tradición porque es el 2ndo año consecutivo, pero déjame decirte, si de mi depende (y creo que así es) la seguiremos preparando hasta que decidas que el chocolate no te gusta (es decir nunca).

Valentina torta de chocolate Valentina cara de chocolate Torta Valentina

Y claro, repetimos los hot dogs del año pasado porque sospeché que serían un éxito, y para variar, así fue. Así que en tus cumpleaños hasta ahora vamos instaurando las siguientes tradiciones:

- Torta de chocolate con frutos rojos.

- Pink lemonade

- Hot Dogs

Lo demás es historia, jaja.

Collage cumpleaños de ValentinaSin embargo este año tuviste dos sorpresas especiales. La primera fue que tuvimos la visita de Pinkberry, algo que no planificamos al principio porque no supimos que iban a casa, hasta que tu tío Marchena nos comentó que así era (gracias tío Marchena, y gracias Pinkberry!), y la segunda, fue el regalo que decidimos hacerte este año.

Pinkberry cumpleaños de ValentinaToppings Pinkberry cumpleaños de Valentina

Amo que hayas disfrutado tanto preparando tu cumpleaños. Yo sé que lo disfruté muchísimo, y nada me divierte más que verte ayudándome a preparar las cosas, aunque seas una maniática de meter las manos bajo el grifo de agua y de mojar toda la cocina, o de querer echarle “shal” y “un chollito de lechi” a todo. Te regalamos un cumpleaños, pero tú me regalas memorias imborrables.

Valentina y sus regalos Valentina y su muñecaPrincesa hermosa, este año decidimos hacerte un regalo especial. Se me ocurrió que así como yo vengo escribiéndote cartas desde que estabas en la panza de tu mami, quizás el resto de la familia también tendría algo que decirte… pero quise darle un giro especial. Lo que sucede es que yo sinceramente no sé en qué momento de tu vida empezarás a leer este blog, lo que hace que escribirte no tenga necesariamente un momento crucial de tu vida como objetivo, pero que sea un ejercicio narrativo cronológico que te ayude a ti misma conocerte, y conocerme cuando llegue el momento, desde otra perspectiva.

¿Pero qué pasa si quisiera escribirte para un momento especial de tu vida? Yo no tengo la suerte de tener a parte de mi familia conmigo por muchas razones, y me encantaría saber más sobre ellos, leer sobre ellos, sentirlos conmigo, y lamentablemente no me es posible. Pero quizás a ti sí te sea posible. Así que le pedí a toda tu familia, que te escriba una carta. Una carta personal que leerás cuando cumplas 15 años.

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Y así lo hicieron. Todas tus cartas están guardadas en un envase que sellaré, y guardaré conmigo hasta que llegue el momento. Porque verás, preciosa: este no es sólo tu regalo de 2 años. Es en realidad tu regalo de 15. (Quizás deba empezar a ahorrar también para esa fiesta desde ya…)

¿Cuál es entonces, tu regalo para los 2 años? Que al pedirle a toda la familia que se concentre en escribirte una carta, lo que hice fue pedirle que sueñen contigo. Que sueñen con el futuro, y que a través de ti, se imaginen lo que pasará en 13 años. En el camino que recorreremos para llegar a ese momento. Y al hacerlo, hice que se enamoren un poco más de ti, princesa. Porque es hermoso enamorarse de un sueño, de una idea. Así, toda tu familia te mirará hasta entonces como un persona a punto de embarcarse en la aventura de la vida, con todas las aspiraciones y las ilusiones del mundo. Al verte recordarán su sueño para ti.

Te regalé el sueño de tu familia. Sus buenos deseos. Su amor incondicional. Espero que te haya gustado. Además de las muñecas y demás juguetes que recibiste de tus tíos, claro está, que sé que amas con pasión y locura.

Te amo princesa. Espero que hayas pasado un hermoso 2ndo cumpleaños. Yo pasé un lindo 2ndo cumpleaños como papá. Estoy orgulloso de ti, de ser tu papi, y de ser un actor de reparto en la película de tu vida – porque sé que soy y seré siempre un protagonista en tu corazón.

Papá.

 

Monstruos

“Mostuos. Mostos. Moustios. Mostos papi. Mooooostoooos!”

Hace unas semanas aprendiste esa palabra. Y si bien sé que te refieresal hombre de nieve infernal que crea Elsa para ahuyentar a Ana, Kristoff y Olaf en Frozen, también he podido ver en tu rostro por primera vez algo que se asemeja al miedo.

Esa carita loca tuya, estirando la trompita, abriendo los ojazos, escondiéndote, repitiendo “Mostruooo!” y abrazándote a mi. Repitiéndola incluso cuando la película ya no está encendida como si algo te persiguiera. Y si bien sé que no es terror lo que sientes, pero en realidad una gran sorpresa a la aparición del personaje, me voy dando cuenta que el concepto del miedo es algo que poco a poco vas conociendo.

Siempre me sorprendió la facilidad y el sincuidado con el que te levantabas de noche y con todas las luces apagadas caminabas sola e independiente hacia la cocina a pedir leche. Especialmente la forma en la que lo hacías sorteando el mar de legos y juguetes que dejas regados por la sala antes de dormir. La forma en la que vienes a mis brazos sin el más mínimo temor a la oscuridad. Sólo recientemente me he dado cuenta que ese temor, todavía no existe en ti. Y que el miedo, los monstruos, el mal, son conceptos que todavía aprenderás. Que estás por aprender.

Y ensayo respuestas, y reacciono con frases hechas cuando gritas “Papi, Mostruooo!” diciéndote que yo te cuido, que yo te protegeré, que nadie puede con Papá. Porque Papá es el hombre más fuerte del mundo. Porque ningún monstruo se va a acercar a ti porque los monstruos le tienen miedo a Papá.

Y me asusta pensar que los monstruos sí existen. Que no soy el hombre más fuerte del mundo. Que sí se pueden acercar a ti. Que no me tienen miedo.

Me asusta pensar que los monstruos no son bicharracos de 3 metros de altura hechos de nieve con garras de hielo y ojos fulminantes. Me asusta pensar que tienen estatura promedio, rostros promedio, y que quizás lo único que los delate sean los ojos fulminantes. El brillo macabro en sus ojos.

Mientras me pierdo en esos pensamientos, cavilando con cada vez con mayor profunidad, empiezas a cantar “Libre shoy, libre shoy” y me abrazas. Pones tu cabecita en mi hombro… y me doy cuenta que eres tú quien me protege a mi.

Valentina come pinkberry

Come on dream on, dream baby, dream.

Como dice tu tío Bruce Springsteen, Yeah I just wanna see you smile. Y no quiero que dejes de soñar nunca, pequeña. Nunca jamás. Porque si alguien es prueba viviente de que sus sueños se hacen realidad, ese soy yo. Te soñé, y aquí estás.

Estos días han sido una locura. Este año ha sido una locura en general. No sé ni cómo, pero el 2014 ha sido un año de muchos cambios. De mucho empuje laboral, de muchos proyectos personales, de mucha energía. Un año en el que he eliminado 2 tarjetas de crédito, he perdido 20 kilos, escrito un libro, y tú has crecido, crecido y crecido sin parar acompañándome en cada uno de los pasos que doy.

Cuando uno tiene tiempo para detenerse y mirar hacia atrás, y como yo, sorprenderse de lo que está pasando, hace falta tomarse un minuto para agradecer su suerte, agradecer a la vida, a los amores, a los amigos. Yo no podría estar más agradecido por toda la atención que un pequeño libro ha podido tener, y sólo puedo esperar que la atención sea merecida, y que el libro que con tanto cariño escribimos juntos sea útil en manos de quienes lo necesiten. José Muck Yo también cambio pañales revista Viu José Muck Yo también cambio pañales diario correo Yo también cambio pañales Jose Muck y Augusto Álvarez Rodrich Yo también cambio pañales Yo también cambio pañales La República José Muck José Muck Yo también cambio pañales Asia Sur José Muck yo también cambio pañales revista Somos El Comercio

Mi instagram se llenó de fotos de amigos y lectores enviándome fotografías suyas con el libro, desayunando con el libro, anotando y subrayando porciones, y no tienes idea pequeño camarón con cola, de cómo me hace sentir eso! Me sobrecoge de una forma, pensando en que nuestra historia, nuestro aprendizaje puede ser útil para alguien más. Pero sobre todo, que la forma en la que tú cambiaste mi vida, puede ayudar a guiar el cambio de la vida de otros. Debe ser difícil imaginar esto, pequeña, pero esto lo has hecho tú. Tú cambiaste mi vida, y ahora estamos ayudando a otros en sus propios caminos. ¿Increíble, no?  Por eso, pequeña, no dejes de soñar nunca. No sabes a dónde te llevará la vida!

Charlie Brown

Rodéate de amigos, princesa. Rodéate de amigos con intereses en común pero con diferencias que los hagan interesantes para ti, y deja que el cariño sea el común denominador que los una. Rodéate de amigos que puedan pasar un domingo tirados comiendo, riendo, divirtiéndose. Disfruta de la vida todo lo que puedas, siempre que puedas, porque ese es el mayor regalo que tenemos. Life is happening as we speak. Los planes son buenos, son fenomenales y nos permiten tener estructura en la vida, pero no podemos vivir planeando. Tenemos que tomar acción. Ese ha sido el aprendizaje de mi 2014 hasta ahora.

 

Serendipity El Chepis amigos La Ladrillera

(Amigos! Los queremos!!!)

Y sobre todo, juega! Juega siempre!

Valentina en la ladrillera Valentina en la LadrilleraY a riesgo de contradecir todo lo que he venido haciendo para bajar los 20 kilos que aseguren que no te abandone antes de tiempo, come helado y torta de chocolate cuando puedas. Porque querida enana loca, la vida es mejor con torta de chocolate y helado de vainilla.

Helado de vainilla y torta de chocolate la ladrilleraValentina come helado

Aunque debo confesarte pequeña, en pro de que este blog sea un archivo histórico de tu crecimiento y desarrollo como pequeño ser humano, que aunque amas el “helayo” y la “toyta de tote”, uno de tus favoritos de favoritos es el limón. Aquí dejo la evidencia de tu favoritismo por el ácido fruto. Nótese que no frunces el ceño, ni siquiera un poco. Y si te fijas en el limón, ya está bieeeen chupado!

 

 

Valentina se limpia huggiesMi pequeña princesa, te confieso que estoy emocionado. Este 2014 ha probado ser un año increíble para nosotros hasta ahora, y le quedan 4 meses. ¿Qué crees que debamos hacer ahora? Todavía tengo un par de proyectos, y siento que este es el año para sacarlos adelante! Ojalá tengamos suerte!

En 2 semanas aproximadamente cumplirás 2 años de edad, y ya tengo una idea del regalo que quiero hacerte. Te contaré más luego. Empiezan los preparativos!!!

Por ahora, te agradezco cada día por lo mucho que me quieres. Lo mucho que me extrañas cuando salgo de casa, la alegría que inunda tu rostro cuando me ves llegar, y el cariño con el que me cuidas cuando estoy enfermo. Porque eres mi pequeña enfermera! (Aunque me pongas tu cubo de bloques en la cabeza).

 

Valentina EnfermeraTe adoro chiquitolina loca. Con tus cuidados, no hay forma que no mejore.

Papá.

P.D: Tienes una armónica nueva con la que estás aprendiendo a tocar! Y papá tiene una guitarra nueva para hacer música juntos. No sabes lo emocionado que estoy!!! Te prometo hacer videos juntos pronto!

Mis guitarras

 

Sí y no.

Valentina sacando la lengua

Hola gatita, ¿cómo estás hoy? Siempre que empiezo a escribirte me pregunto casi en automático ¿qué estarás haciendo cuando leas el blog? ¿En qué momento de tu vida te encontrarás? Nunca tengo una respuesta. Sólo espero que cuando pase, leer a tu padre te haga tan feliz como a mi escribirle a mi preciosa hija.

Tengo que contarte que has llegado a un nuevo hito en tu vida. Hasta hace unos meses, una de tus palabras favoritas era “no”.

¿Quieres dormir? No.

¿Quieres comer algo? No.

¿Más leche? No.

Y aunque en muchos casos sí querías dormir, sí tenías hambre, o sí querías más leche, tu respuesta negativa era automática. Generalmente repetitiva y acompañada del movimiento pendular de tu dedito índice. Ño, ño, ño. Ño papá. Ño mamá. Ño.

Lo cual fue muy divertido en su momento, porque hacías que nos cuestionemos el simple hecho de preguntarte las cosas. Como vi alguna vez en una entrevista a un comediante con mucha experiencia sobre paternidad, en la que el conductor de televisión le pedía ayuda porque su hija nunca comía. El comediante le pregunta ¿Y por qué no come? y el conductor le responde “No lo sé! Le pregunto, ¿quieres panqueques? No. ¿Quieres huevos con tocino? No. ¿Quieres pan con mermelada? No. Nunca quiere nada!” y el comediante le dice “Ah… ahí está tu error. ¿Para qué preguntas?”. Del mismo modo nosotros nos cuestionamos preguntarte las cosas, porque tu respuesta automática iba a ser negativa, haciendo incluso más difícil que podamos llevar a cabo cualquier tarea, porque tras responder negativamente, nos querías dejar muy en claro que ÑO ibas a colaborar.

¿Nos lavamos los dientes? Ño.

¿Nos ponemos pijama? Ño, ño, ño. Ño tuto. Ño quelle.

Ño quelle. Ño.

Valentina haciendo muecas

Lo cual hasta cierto punto es súper divertido, pero llegado el momento de lavarse los dientes, ponerse la pijama, ir a dormir, la diversión empieza a convertirse en frustración cuando claramente ÑO quieres hacer nada de eso.

Tal y como la confusión llega cuando ÑO quieres comer, y acto seguido nos persigues a cualquiera que tenga una galleta en la mano gritando “Ñam ñam!? Ñam ñam!”

O como cuando ÑO QUELLE comer, pero a los dos minutos gritas “HELAYO!”.

Valentina Huggies comiendo helado

Sin embargo, desde hace un par de semanas, de tu boca brotó el primer SHÍ de tu historia. De nuestra historia. Y es algo magnífico escucharte decir que SHÍ. Porque significa que en tu mente, los conceptos del negativo y el positivo están empezando a formarse. Y a través de esos dos conceptos, tu conducta, y la consecuencia de tus actos se condicionan directamente de tus decisiones y tu forma de comunicarte con nosotros. Desde hace un par de semanas entre tú y nosotros existe un puente, que hasta entonces no existía. Oh shí!

Ahora, cuando te preguntamos ¿Tienes hambre? respondes muchas veces que shí. Y recibes tu comida. Y la disfrutas. Si dices que ño, pues esperamos un rato. Cuando te preguntamos si quieres leche, y dices que ño, te respetamos, y esperamos a que 15 minutos después nos pidas “¿más lete?”. Incluso cuando estás a punto de dormir, cuando tradicionalmente dabas vueltas en la cama con los ojos cerrados diciendo que ño ibas a hacer tuto, ahora respondes shí a la pregunta ¿tienes sueño, quieres dormir?. Y acompañas tu shi de un “¿arrurrú?” para que mamá o papá (dependiendo de tu preferencia ese día) te cantemos algo antes de dormir.

Y aunque esto no significa que hayas dejado de ser compleja, o de querer primero estar en tu silla, y 3 minutos después sentada encima de la falda de tu madre, sí significa que entablamos una comunicación de dos vías que tiene sentido. Valentina en su silla

Valentina sobre mamáSignifica que estás interiorizando cada vez más cosas. Que entiendes que existe una diferencia cuando nosotros mismos te pedimos que no hagas algo, o cuando te decimos que sí lo puedes hacer. Y que sabes que respetaremos tus decisiones, cuando nos dices que no quieres algo, o que sí lo quieres. Porque es maravilloso ver que tu aprendizaje pasa por descubrir las consecuencias de tus decisiones, de tu experimentación de la vida. Y aunque nunca te dejaremos meter los dedos al enchufe, o algo similar, estamos dispuestos también a experimentar la vida contigo, descubriéndola a través tuyo.

De la manito. Como siempre. Te amo gatita loca. Y aunque a veces te diga que no, tendrás que saber que tú me lo has dicho más veces a mi que yo a ti.

Espero que estés donde estés y hagas lo que hagas cuando leas esto, estés bien. Estés contenta. Estés sonriendo.

Te amo.

Papá.

Valentina caminando de la mano

Tú y yo, y un libro.

Te prometí que te contaría por qué estuve algo alejado del blog, pequeño saltamontes. Y ese momento ha llegado.

Desde hace un tiempo, algunas lectoras me venían diciendo que sería lindo convertir el blog en un libro. Que hacer una antología de cartas, sería un regalo maravilloso para ti. Y la verdad es que no podría estar más de acuerdo, con una observación:

No te dejaré de escribir. No tengo idea de en qué momento leerás estas cartas, si será cuando seas una pequeña niña que aprendió a leer, si descubrirás el blog porque aprendiste a googlear… por que alguien te preguntará “Eres Valentina? La del blog?” o si llegarás a la adolescencia para encontrarte con mis palabras. Sea como sea, pequeño amor mío, seguiré escribiéndote. Porque es una manera de conocerme a través tuyo, y de que me conozcas mejor cuando llegue el momento.

No dejaré de hacerlo, y por esta razón, ¿cómo podría publicar un libro, si siento que recién estoy comenzando con esta obra?

Sin embargo, hace unos 10 meses me pude juntar con una gran casa editorial a discutir sobre un proyecto que me enamoró enseguida. La idea era escribir una guía de paternidad para aquellas personas, principalmente papás y futuros papás, que cuente desde la perspectiva de un padre, anécdotas incluidas, cómo es el proceso de recibir un bebé y cuidarlo hasta que cumpla 1 año. Desde el momento en que te enteras que serás papá, hasta que apaguen las velas de esa primera torta, momento que en muchos casos llega también con los primeros pasitos de un bebé.

Y este proyecto me pareció genial, porque todos los libros que pude leer en su momento acerca de la paternidad me hablaban ya sea desde un punto de vista muy maternal, o un punto de vista más clínico y formal. Y me hizo falta tener ese amigo que se siente contigo y de forma relajada me cuente cómo van a ser las cosas de verdad. Ese amigo que acaba de pasar por eso y con sus propias anécdotas y experiencias te pinte un poco la cancha.

Así que hice eso, mi pequeña enana loca. Escribí un libro en forma de una guía de paternidad que cuenta desde el primer momento en que supe que sería papá, hasta que aprendiste a caminar semanas tras cumplir tu primer año. Está lleno de nuestras anécdotas, y todas las fotos, son nuestras fotos. Porque es una guía construida a través de nuestra historia. Está escrita con todo el amor del mundo, precisamente por eso, porque es nuestra historia.

Coincidentemente con el blog, algunas de las cartas que te escribí, las redacté precisamente porque llegamos a un hito especial en tu vida (o en la mía), así que hice de estas cartas parte del libro, porque me parece tan importante que los futuros papás tengan una idea clara de lo que les espera no sólo a nivel físico, pero también emocional. Quiero que sepan que caerán rendidos, perdidamente enamorados de sus hijos, como lo estoy yo de ti.

Así que esa es la razón, pequeño champiñón. Durante los últimos meses estuve trabajando en terminar este libro, y te confieso, ha sido una tarea bastante complicada que demandó varios fines de semana de dedicación casi exclusiva a él, noches luego del trabajo en la agencia, y hasta una semana entera de vacaciones sacrificada para poder avanzar y sacarlo adelante. Pero ya está. Es realidad. Y nunca imaginé que lo haría.

Siempre quise escribir un libro. Hace muchos años empecé una novela, que todavía se encuentra en las primeras 40 páginas. Años después empecé un pequeño libro de cocina-novelado, basándome en un formato similar al de “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel, pero la vida se llevó a un gran amigo que me ayudaba perfeccionando las recetas que iba a utilizar, y ese proyecto quedó ahí, y me cuesta pensar en retomarlo. Tengo varios guiones para una miniserie escritos y sin terminar, y un cortometraje en la cabeza.

Pero tú pudiste hacer que escriba un libro.

Gracias pequeña. Me regalas la vida que quiero tener cada día. Hoy el libro es realidad, y está ahí para ser compartido con el mundo, con todos los papás que busquen una guía de parte de otro papá. Con todas las mamás que quieran regalarle a un papá un libro que no les hable como un doctor o como una abuela.

Es un libro donde no hablamos de hombre a hombre. Hablamos de papá, a futuro papá. Y ese es un lenguaje que tiene que ser hablado cada vez con mayor frecuencia, fluidez y franqueza.

Aquí te dejo algunas fotos del libro, pequeña. Desde ya, sabes que está dedicado a ti. He impreso y mandado a empastar el manuscrito original con tu nombre, porque me parece que deberías guardarlo tú. Para todos los demás, increíblemente y gracias a la editorial Planeta, el libro estará a su disposición a nivel nacional en librerías, Wong & Metro y en la Feria Internacional del Libro.

José Simón yo también cambio pañales

Yo también cambio pañales libro

Libro Papapalabras

Yo también cambio pañales el libro

Te amo pequeña. Gracias por ayudarme a ser siempre el papá que quiero ser para ti.

Papá.

P.D: Si alguna mamá o papá quiere acompañarnos en el lanzamiento del libro, lo haremos el día sábado 2 de agosto a las 4pm en la sala Blanca Varela de la feria del libro. Sería un HONOR que me acompañen ese día. La sala es grande, y me encantará conocerlos en persona, además tendré una invitada especial!

Sala Blanca Varela FIL Lima Calendario FIL Editorial Planeta Papapalabras Yo también cambio pañales

La vida de acuerdo a mis fotos VII

Valentina dormida sobre papá

Pequeña princesa, han pasado ya muchos días desde mi última carta, y en estos días hemos hecho tantas cosas juntos que la única manera de contarte todo lo que ha pasado en nuestras vidas, es hacerlo a través de una séptima (y extensa) edición de “la vida de acuerdo a mis fotos”. En esta oportunidad, con varios videos también.

I .- La clínica

Valentina en la clínica Valentina en la clínica sonriente Valentina en la clínica dormida Valentina en la clínica

Estuviste malita. No sabemos por qué. El doctor finalmente nos dijo que aparentemente fue que comiste algo que te cayó mal, pues los análisis no indicaban una infección bacteriana ni viral. Simplemente algo que te cayó mal. Pero fue terrible verte vomitar, y no aguantar ni siquiera un trago de agua. Sin embargo, dentro de lo difícil que fue esa noche, tienes que saber que fuiste la princesa más guerrera y valiente que he visto. Aguantaste estoica que te pongan una vía, y lo primero que hiciste al llegar a tu camilla, fue sonreír como lo puedes ver en esa foto. Eres fuerte. Eres brava. Eres más valiente que yo. Y mamá no se separó un minuto de ti. Ella también es fuerte, valiente y brava. Las amo.

II.- Creces, a pesar de mis mayores intentos de detener el paso del tiempo.Valentina toma nota Valentina en el balcón Valentina y su crecimiento Valentina pañal huggies Valentina y su vestido Valentina la más cool Valentina se esconde en la cama

De acuerdo a tus Huggies, eres XXG. De acuerdo a la escala de medida que te regaló tu tía Katharina (Hallo Tante Katharina!) superas los 90 centímetros de estatura. De acuerdo a cualquier persona que llame por teléfono a casa, quizás superes el año y 8 meses, porque recibes el mensaje y tomas nota (aunque no entendamos la nota finalmente!). De acuerdo a mi, eres una bebita loca que se avergüenza y juega a esconderse entre las almohadas para no recibir besos que piquen por mi barba. De acuerdo a tus fans, eres una niña, porque con vestido y lentes tienes la actitud de una adolescente regia. ¿Qué hacemos hija? El tiempo está volando y tú creces, creces, creces, y no puedo más que celebrarte cada día, maravillarme con tu aprendizaje y quererte más y más.

III.- Por un par de días estuviste todavía con carita de acontecida tras los días en la clínica. Pero pronto te recuperaste por completo y celebramos mi cumpleaños. Cantaste feliz de la vida “ñuñeaños papapán”, me ayudaste a soplar las velas y comimos “toyta”. Algunos días después, ya completamente recuperada, pasamos un día de pantalones en la cabeza. Literalmente, pantalones en la cabeza. A veces hace falta cambiar un poco las cosas para tener una nueva perspectiva del mundo. Me enseñas eso cada día. Valentina en Tottus Cumpleaños de Papá

Valentina pantalón en la cabeza Valentina con el pantalón en la cabeza

IV.- Amas a los animales pequeña. Y aunque no podamos tener uno en casa todavía, y a sabiendas totalmente que el gato que vive en mi iPhone no puede ser considerado una mascota para ti, demuestras cada día que pasa que tienes una curiosidad enorme por todos los “pajayitos”, los “guaguaus”, los “tatos” y que esa curiosidad está llena de la más enorme alegría y amor. ¿Será que la dulzura es una cualidad inherente a los bebés, o es que forma parte de tu carácter? No lo sé, mi amor. A estas alturas quizás sea difícil distinguirlo, sin embargo me llena de paz verte tan amorosa y saberte llena de amor y generosidad.

Valentina y un perrito

Valentina y Bilbo

V.- Justo para mi cumpleaños llegó tu mamama, con quien tuviste la oportunidad de pasar algunos buenos ratos, ya que se quedó con nosotros justo hasta antes del día de la madre en mayo. Y aunque no pudimos abrazarla ese mismo domingo porque ya había regresado a Chile, tuvimos la suerte de  celebrar con ella un día de la madre anticipado. El día de la madre oficial, lo pasamos por un momento en casa desayunando rico con mamá, le entregamos su tarjeta, sus chocolates, flores y el regalo que escogimos juntos para ella. Por la tarde fuimos a almorzar con tu otra mamama, y a darle besitos por ser la mamá de tu mami. Finalmente regresamos a casa y pudimos terminar el día con una peli (que naturalmente vimos por muchos pedazos y con todas las interrupciones del caso), y con mucha “chichita”.

Valentina y Mamama

Valentina dándole de comer a su abuela

Valentina y Serendipity

Valentina come canchitaVI.- Me recuerdas tanto a mi… tanto cuando te detienes a escuchar una canción, cuando celebramos el 4 de mayo – día de Star Wars – (May the fourth be with you!), o cuando entierras la nariz en un Pinkberry. Tu amor por la cocina, por los dulces, por el tomate. Cuando bailas, cuando saltas como loca, o cuando decides que es momento de pintar, sea donde sea, y ya terminas pintando en tu cuaderno, o en mi cara. Y amo verme en ti, en todo lo que haces, pero sobre todo en tu alegría y en tu amor. En esa forma que tienes de venir caminando hacia mi y abrazarme sin decir nada. Suele ser el mejor momento de mi día.

Valentina comiendo Pinkberry

Valentina con bigotes Valentina Star Wars Valentina con audífonos

 

VII.- Creces, y te vas volviendo cada vez más una niñita. Una niña pequeña a quien se le ha soltado la lengua en estas semanas de una forma increíble. Dices palabras complejas, como delicioso, así como distingues todos los colores de tus crayolas, y las seleccionas con total seguridad. Ya aprendiste a decir que sí, lo cual es un cambio agradable luego de tantos meses escuchándote decir sólo que no. Hasta sostenemos pequeñas conversaciones intercambiando un par de frases perfectamente comprensibles. Es inevitable empezar a verte pues, como una personita con libre albedrío, y con un concepto cada vez más claro de lo que quiere, y de la independencia que tiene para lograrlo. Comes solita (aunque con ayuda todavía), y te descubres cada vez más capaz de hacer más de una cosa al mismo tiempo (multitasker después de todo!).

bruschetta

Valentina y el huevo de pascua

Valentina Olive Peru

Y aunque a veces me duele un poquito el que dejes de ser mi bebita pequeña, tengo que decirte que el que seas mi pequeña niña me tiene totalmente emocionado. Esto de la paternidad primeriza es una cosa loca. Cuando sientes que has dominado ya algo, esa etapa pasa y comienzas a experimentar una completamente nueva. Y así, creo que contigo todo será siempre un constante aprendizaje. ¿Será por eso que dicen que los niños son los mejores maestros? Valentina dormida en el auto Valentina viendo tele Valentina en el balcón

VII.- El Mundial de fútbol. Tienes que saber pequeña, que aunque Perú todavía no ha llegado a un mundial, nosotros hinchamos por Alemania. Porque tu Opa es alemán, tu papá es alemán y también tú tienes la nacionalidad. Así que mientras esperamos que el fútbol peruano nos regale esa alegría, podemos saltar de emoción con cada partido de la selección alemana. Así es mi pequeña limeña mazamorrera, tienes lo mejor de dos mundos. A tu Perú hermoso, y a tu selección alemana. ¡Qué suerte la tuya! ¡Ojalá y campeonemos este año! ¿No sería divertidísimo que guardemos esa camiseta tuya, para que cuando seas grande recuerdes que fuiste una pequeña bebé que usó su camiseta durante todos los partidos del mundial en el que campeonamos? Yo creo que sí. Ojalá tengamos suerte. De todas maneras guardaremos tu camiseta, porque te la trajo tu Opa desde Alemania en Navidad, y como todo lo que te regala tu Opa, viene con todo el amor del mundo.

Valentina selección alemania Valentina selección alemania

Eso es todo por el momento, pequeña. Yo sé que te he extenuado con esta carta tan larga y llena de fotos. Y lamento mucho no haberte escrito antes. Te prometo que tuve una muy buena razón para no haberlo hecho, ya que he estado totalmente comprometido con un proyecto que sé que te va a gustar mucho. Es una sorpresa, y todavía no puedo hablarte de él para no salarlo… pero pronto, muy pronto lo sabrás.

Te amo pequeña loca. Hoy tuve la oportunidad de terminar esta carta porque me quedé en casa tras un fuerte malestar estomacal, así que mientras tipeo estas últimas letras, estás a mi lado sentada en el piso, crayola en mano llamándome cada 20 segundos para que revise tu obra de arte. De verdad, me encantaría tener el privilegio de verte todos los días así, y no a través de una fotografía desde la oficina. Pero la vida me ha enseñado que uno tiene que estar donde tiene que estar, y tiene que hacer lo que tiene que hacer. Así que seguiremos adelante, juntos, siempre juntos.

Te amo, pequeña (y ya gran) bebé. Eres una loca.

Papá.

Creces, cambias, aprendes, imitas, creces.

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Desde antes de que nazcas compré una silla para comer. Compré la silla porque el libro que más consultaba durante la época me indicaba que a los 6 meses ibas a estar lista para probar tus primeras papillas. Así que la compré. No era padre aún, pero era comprador. Escogí, seleccioné, transaccioné, esperé, recogí y me traje la silla incluso del extranjero. Mentira, te la trajeron un par de amigos que viajaron a USA (tu tío Huguito para ser exacto) mientras en la alojó en su casa tu tío Marchena.

Desde antes de nacer, y hasta 6 meses después, no tuve idea de cómo sería verte comer. Siempre imaginé que sería una tarea tierna, pero nunca tuve realmente una idea real del trabajo que a veces podría significar.

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Hubieron días en los que la alimentación fue brillante. Te encantó la papilla, te fascinó el color, te morías de hambre y te comiste todo lo que había en el plato. Y hubieron días en los que no, ninguna de las variables estuvo ahí para hacer de la experiencia algo placentero. El resultado, comida en tu pelo, en mi pelo, en el plato, la mesa, el piso y a veces el techo.

Y me encantó verte aprender a disfrutar cada uno de los sabores. Incluso verte desaprobar aquellos que simplemente no congeniaban contigo. Verte tirar todo al suelo, limpiar todas las manchas de comida (pensando en que las imposibles manchas que aparecen en los comerciales de detergentes debían ser causadas por niñas como tú), y saber que crecías. Crecías y comías, comías y crecías. Un invariable círculo virtuoso que sólo me hacía sonreír en cada visita al pediatra mientras me indicaba que estás en el límite superior de la curva de crecimiento. Verte comer me hacían recordar a veces experiencias como esta lluvia de comida!

Jane Goodall decía que el ser humano es el único ser con el don de la comunicación superior, y que como tal, encuentra una enorme ventaja frente a todas las demás especies al poder comunicarse a través del lenguaje, pues este permite que se transmita conocimiento a través de imágenes e ideas. Que no hace falta que las experiencias sucedan para lograr el aprendizaje, basta con contarlas. Es muy interesante que una “primatóloga” como Jane pueda haber concluido algo tan razonable, y que al mismo tiempo yo pueda verte aprender de manera tan intuitiva a comer. Porque es obvio que todavía no dominas una comunicación verbal fluida, pero tu capacidad de aprender cada día es impresionante. Primero con tus manos en tu propia silla…

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Y luego quejándote amargamente si no almorzábamos todos al mismo tiempo frente a ti. Pues no querías comer sin los demás. Querías ser parte del grupo. Querías mirarnos comer, y no querías comer algo distinto. No más papillas, querías comer de la olla. Del plato. De mi plato! Incluso, querías dejar de comer con las manos. Querías comer con cubiertos!

Tengo que confesar que tuve un poco de miedo al principio. Verte comer y embarrar todo al inicio era delicioso, y durante un tiempo pensé, “cómo vamos a hacer para que Valentina aprenda a comer con cubiertos?”… “mi mamá me va a matar si Valentina no aprende a comer con cubiertos!”. No tuve más que esperar que desees imitarnos en la mesa. Y no tuve que esperar mucho.

IMG_2949 IMG_2293 IMG_3501 IMG_3353Más allá de lo mucho que me fascina la capacidad ambidiestra que tienes para manejar los cubiertos (hace unos días estuviste en la clínica con suero en tu manito derecha, y te dedicaste a tomar agua en una cucharita usando tu mano izquierda con la más notable habilidad), me fascina verte crecer.

Aprendes y creces cada día. Hoy, pides cremas para ponerte en las piernas, como mamá lo hace. Pides que te pongan desodorante (y hacemos el gesto) porque ves que lo hacemos. Te cepillas los dientes con nosotros y lo haces solita. Nos imitas en cada uno de nuestros gestos, y ese efecto espejo me maravilla tanto, como recorrer mi álbum de fotos y darme cuenta que poco a poco dejas de ser esa bebita hermosa, esa pequeña Baby V para convertirte en Little Miss V. Una pequeña princesa. valentinalentes¿En qué momento pasó el tiempo? En qué momento dejaste las papillas para empezar a robarte mi canchita?

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En qué momento este año y 6 meses se convirtieron en una declaración de independencia, donde me miras, sonríes, me dices “Tau tau papá”, agarras las llaves de la puerta y haces el ademán de irte? Creces demasiado rápido mi amor. Y yo no soy capaz todavía de sobrellevarlo con gracia.

Para mi, incluso ahora que (para la felicidad imagino de Jane Goodall) tenemos pequeñas conversaciones verbales (que principalmente implican órdenes tuyas como “mi tete!!!”), seguirás siendo por un buen tiempo todavía la pequeña que adorna el fondo de pantalla de mi celular. Esa pequeña cara de loca embarrada. Esa obra de arte que puedo llamar “princesa”.

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No crezcas tan rápido, ya? Te lo ruego.

Te amo.

Papá.