Mis hijos


Valentina, Sebastian y yo

¿Qué son los hijos si no una maravillosa extensión de uno mismo? Una extensión de nuestros sueños, de nuestro carácter, de nuestra fortaleza, virtudes y también quizás defectos. ¿Qué son los hijos si no una forma preciosa de volver real tu presencia en este mundo, la herramienta más hermosa para dejar huella y decir “yo estuve aquí, viví, crecí, creé dos seres increíbles que harán de este un mundo mejor sólo por existir”?

No me quiero poner existencialista, mis pequeños, pero hay mañanas en las que me despierto y tan solo mirarlos me hace sentir más grande, enorme, galáctico. Siento que he trascendido. Mirar cada centímetro de sus pequeños cuerpos dormidos, contar sus pestañas, mirar sus naricitas, sus mentones, sus boquitas. Tocar sus pies y sentirlos estremecerse con cosquillas. Saberlos dormidos plácidamente, soñando quizás con cosas lindas… Y luego despiertan, ya abren esos ojazos, y casi siempre, sonríen. Me miran, y sonríen. No existe mejor manera de despertar para mi que verlos sonreir, remolonear en la cama para una última vuelta y levantarse frescos, felices. Es como verlos nacer nuevamente, cada día. Un regalo.

Mi pequeño, ayer cumpliste 4 meses de vida, 120 días en promedio con nosotros, con sus 120 noches. Algunas buenas, otras más difíciles. Algunas largas y otras cortitas. Pero todas, todas las mañanas hijo, han sido buenas. Porque despertar contigo es una bendición, un regalo, un sueño hecho realidad. Y mirarte cambiar, haberte visto aprender a sonreir, y perderme en tus ojos es un placer que es difícil de comparar.

Mi chiquito terriblín, no te gusta estar echado en ninguna parte. Quieres estar donde estamos, estar en nuestros brazos, moviéndote de un lado a otro, abriendo esos ojazos y comiéndote el mundo entre parpadeos. Quieres hablar, y contribuyes con tus ruidos y gruñidos a todas las conversaciones, y en más de una ocasión contribuyes a terminar la discusión porque te has aburrido de la misma y quieres que te cambien de ambiente, que te lleven a dar una vuelta, que el mundo está girando y tú no quieres perderte un segundo de él en discusiones cotidianas. Estás hecho para un mundo veloz hijo, y eso me maravilla.
Sebastian Muck

Y también me asusta, pequeño “Titian”, que seas tan distinto a tu hermana mayor. Yo, que tuve la oportunidad de incluso escribir un libro práctico sobre paternidad mientras aprendía con tu hermana, he visto en el suelo muchos de mis argumentos contigo. Eres distinto, eres original, tienes una personalidad propia y es otra la forma en la que hay que tratarte. Y eso, ese miedo a lo desconocido, es también algo con lo que nos enfrentamos cada día. Cuando no adoptaste ni un chupón ni por un instante, cuando no aceptaste ni un biberón, y hemos comprado todas las tetinas del mercado, cuando tus hábitos de sueño sin impredecibles y el mismo es tan ligero que hay que velarlo con extremo cuidado. Eres distinto pues. Pero eso no es malo, en absoluto.

Pero eso no te asustes, si bien representas un mundo nuevo en relación a muchas cosas para nosotros mi pequeño terriblín, también nos agarras más sazonados en estas lides. Y nuestros temores se maquillan casi todo el tiempo con curiosidad, y somos mil veces más pacientes que hace 4 años. Eres un reto, pero estamos a la altura del mismo, y te prometo que intentaremos estarlo siempre.

Valentina la bella

Princesa mía. Estás tan grande, y no dejas de recordármelo varias veces al día en los que literalmente me muestras tu manito con 4 dedos extendidos y me explicas que pronto, muy pronto cumplirás esa edad. Y eres tan grande en todo sentido, en lo alta que eres, en lo hermosa que eres, en lo buena que eres. En lo lora, loca y terca que eres. En lo increíble.

Y es fantástico verte tan pequeña, acurrucada en mi pecho una tarde fría mientras ves dibujitos, y al mismo tiempo tan grande cuando abrazas a tu hermanito diciéndole por enésima vez que tú eres su hermana mayor, y que no se chupe el dedo, que no sea loco.

Hija mía, tú eres así: Tienes dos ojazos, dos bocas, una oreja, pulgas en el pompis y el corazón en los pies.

Hablas y cantas todo el día, tu verbo es una fuerza de la naturaleza que invade los espacios silenciosos de mi vida como una catarata que lo inunda todo. Llenas hasta mis 5 minutos en el baño, al otro lado de la puerta. Escuchas poco, pero felizmente entiendes mucho, cosa que compruebo con cada explicación del mundo que sueles darme 3 o 4 veces al día. Me encanta que no seas una niña que ha pasado por una fase de “¿Y por qué?” pero que ha saltado de forma hiperactiva a ser tú la que me explica la razón de todo, estando para mi sorpresa muchas veces en lo correcto.

Sigue bailando por este mundo con esa ligereza de mariposa loca, hija. Pareces tener en el alma la naturaleza del viento, y eso sin duda te llevará lejos.

Mis amores, estoy por embarcarme en una aventura nueva, y al mismo tiempo conocida. Ya les contaré más en los próximos días, pero quiero que sepan que no podría hacerlo sin ustedes en mi vida, sin mamá en mi vida, sin todo el amor que me rodea.

Los amo, chiquitos locos.

Los amo.

Papá.

3 meses de esta ricurita

Sebastian en la cama

Mi príncipe azul! Mi chiquitín patas-locas! Hoy cumples 3 meses con nosotros y déjame decirte que han sido 3 meses maravillosos. Con sus malas y sus buenas noches, con sus preocupaciones varias pero sobre todo con muchas sonrisas. Los tres amamos con el alma, no hay mañana en la que tu hermana no te busque para darte un beso enorme en el cachete (cosa que no pareces disfrutar precisamente, especialmente cuando el beso se excede de chupón) pero al fin y al cabo es una expresión de amor que nos enternece a todos.

A un par de días del día del padre, este domingo tengo algo extra que celebrar, que es mi primer día del padre como papá de dos locuritas ricas! Hoy celebramos el día del padre en el kindergarten de tu hermanita y no pude ser más feliz viéndola actuar y cantar y pensar en que pronto estarás también tú divirtiéndote aprendiendo tanto del mundo y haciendo amigos. Mientras tanto, te diviertes jugando en tu gimnasio sobre la cama de papá, aprendiendo a sacar la lengua y derritiéndome el corazón con cada sonrisota que has aprendido a hacer.

Sebastian Muck sonrisa

Pequeño bebé, no tienes idea de lo mucho que ha significado tu llegada a mi vida, y cómo he tratado de cambiarla para poder estar más cerca de tu hermana y de ti. Este cambio, esta decisión por la independencia, por la libertad de poder salir contigo y con ella al parque una tarde para disfrutar de su infancia, no ha resultado fácil en absoluto, como obviamente no le es fácil a nadie en este país tratar de vivir y trabajar de forma independiente. Sin embargo puedo decirte algo, ha sido la decisión correcta. Por el tiempo que pueda durar esta independencia, y que ojalá sea mucho, lo ha sido. El estar cerca de ustedes me carga de energía, me hace tratar de ser una mejor persona, me centra sobre las prioridades de la vida, y me da claridad sobre el hecho incuestionable de que la prioridad de mi vida es mi familia. Ojalá Dios nos siga ayudando para poder mantener un ritmo de trabajo en casa que pueda realmente gestionar para balancear la necesidad de ganar dinero con el tiempo para estar con ustedes, en familia. Porque siempre podré ganar más dinero, pero nadie me devolverá los días pasados lejos de ustedes.

Sebastian Muck y Papa

Mi chiquitín, has llegado a mi vida a renovar y reforzar las ganas de luchar por nosotros, por renovar mi apetito por generar una vida que podamos realmente disfrutar, donde podamos hacer una diferencia, donde podamos demostrar que nuestra pasión puede rendir frutos. Te amo mi pequeño renacuajo, gracias por llegar a nosotros, llegar tan lindo, pero sobre todo sano, feliz y lleno de vida.

Te adoro, chiquitín. Felices tres mesesitos!

Sebastian Muck

 

Candy, Shari y Canchita.

Valentina en el sillón

Mi pequeña princesa, te conozco personalmente hace ya 3 años y 9 meses aproximadamente y creo que tengo una buena idea de quién eres como persona. Conozco a tus amigas del nido hace 1 año y 4 meses, y aunque no las conozca tan bien, sé por tus historias cual es tu percepción de cada una de ellas, con quiénes juegan, a quiénes admiras y cuales forman tu grupo de comadres.

Sin embargo no termino de conocer a Candy, a Shari ni a Canchita. Desde hace ya un año, me hablas de tus hijas, Candy, Shari y Canchita. ¿De dónde sacaste esos nombres? No tengo idea, podría pensar que la influencia de los medios masivos te impulsaron a decidirte por Candy, pero Shari? Canchita? No lo sé.

Candy te suele acompañar a donde sea que vamos. Hablas con ella, juegas con ella, y de rato en rato cuando pasa algo, suele ser culpa de Candy. Cuando vamos a dormir y rezamos el Padre Nuestro, y le pedimos a la virgencita que te ayude a dormir sin pesadillas, tú le pides que deje dormir a Candy también. Cuando te pregunto, “¿dónde está Candy?” me dices que se fue a su casa. Cuando haces algo malo, y te reprendo por eso, horas después te acercas a mi, y me cuentas que has castigado a Candy por hacer algo muy similar a lo que hiciste, y que eso no se hace y que se Candy no va a ir a jugar al parque hoy, así como Candy también ha castigado a Shari, y a Canchita, quienes ya no sé si son también hijas tuyas, o hijas de Candy.

Normalmente este comportamiento tuyo me causa gracia. Candy pareciera ser esa muletilla tuya para ayudarte a comprender y experimentar el mundo a través de tu aplicación práctica sobre tu conejillo de indias imaginario. Rara vez me ha preocupado, princesa loquilla, pero quería dejar constancia de tus amiguitas, o más bien “hijitas” imaginarias, porque no sé cuánto tiempo durarán en tu vida. Y me parece que cuando leas estas cartas tan tuyas, tan de tu hermano, te reirás un rato pensando en Candy.

Tu tío Jose Daniel seguro se muere de miedo leyendo algo así, especialmente si le cuento que dices que aquel raspón que apareció en tu cuello lo hizo Candy. Y por la misma razón me pareció anecdótico dejar esto como constancia, para que nunca olvides que tu tío Jose Daniel tiene tanta imaginación como tú.

Por mi parte, pequeña mariposa, te prometo seguir estimulando esa imaginación maravillosa tuya. Escucharte hablar, utilizar un vocabulario cada vez más extenso e intrincado con fluidez es una delicia, incluso cuando intentas articular alguna excusa para no comer o no bañarte. Creces, princesa, creces y el mundo está creciendo contigo, tanto el real como el imaginario.

Te amo pequeña pitufa soñadora.

Papá.

Sebastian y el mundo de hoy

Mis pequeños amores, Sebastian cumple el día de hoy 2 meses de vida junto a nosotros, y solo puedo sonreír -ojerosamente y bostezando – por lo rico que es sentirse tan lleno de amor. IMG_1192

Mi pequeña Valentina, ya son 2 meses de hermana mayor, y no he visto a nadie más enamorada de su hermanito. Te tiras encima suyo – para pánico nuestro literalmente lo haces y no con la mayor suavidad – para agarrarle la carita, para hacerle cariñito, y cuando llora, le dices “No llores Sebastian, no llores mi bebé. No hay razón para llorar. Tu hermana mayor ya está aquí”. Y lo dices con esa voz suavecita, ligeramente ronquita y con un tonito de viejita que no hace más que arrancarme una carcajada. ¿En qué momento creciste tanto, chiquita loca?

Y sin embargo la multiplicación de nuestra atención hacia ustedes ha sido necesaria. Ahora nos dividimos las tareas más que nunca, porque tenemos que asegurarnos que ambos reciben nuestra energía con la misma intensidad, y aunque eso represente que uno de nosotros esté tirado contigo en la sala viendo My little Pony, y el otro en el dormitorio meciendo por enésima vez a Sebastian para dormir, es importante. Nuestra vida cambió para bien hace dos meses, pero entendemos que la logística todavía es un desafío cuando se trata de manejar a dos hijos al mismo tiempo. Te agradezco tanto, pequeña hija que estés tan contenta, y que aceptes estos cambios como algo lindo para ti.

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Sebastian, Sebas-ti-tian como dice Valentina, mi pequeño bebé hermoso, en el control con el doctor el día de hoy pesaste un kilo más que hace un mes y creciste 3 centímetros. Puede sonar poco pero créeme que es mucho. Hoy tuvimos 5 minutos a solas en los que nos concentramos en hablar y sonreírnos y te juro que verte crecer tan pequeño es una delicia. Aprendes a abrir y cerrar las manitos, y haces toda clase de ruiditos raros. Adoras bañarte y gozas en el agua como una pequeña ranita. Realmente es maravilloso revivir esto junto a ti, quizás si tienes tanta suerte como yo, te toque vivir esto a ti como papá, porque hay pocas cosas tan maravillosas como bañar a un hijo. Mirar la forma tan instintiva con la que gozas al bañarte es un llamado a reflexionar sobre las cosas simples de la vida. ¡Qué rico ser como tú! Que te alimenten, te abriguen, te carguen, te bañen, y te hagan dormir sólo para repetir los ciclos diariamente! Ni en el mejor spa del mundo, mi pequeño saltamontes.

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Gatito precioso, tengo otra cosa que contarte. Y lo haré ahora porque no sé si será una tendencia que prospere con el tiempo, pero sí es algo que hoy por hoy me ENCANTA. A diferencia de tu hermana, que se tiraba en mitad de la cama y adoptaba la posición de un langostino para dormir, tú amas dormir pegadito a mi. Con mayor precisión, pegadito a mi panza. Dormimos panza con panza. Te abrazo, te hago piojito, aspiro tu aroma de bebé recién bañadito, nos abrigo con una colchita y me quedo quietecito a tu lado. Así lo hice hoy por ejemplo, por un par de horas. Y salvo algo de dolor de cuello, es una experiencia maravillosa. El poder compartir tu calor y poder sentirte tan cerca y tan vulnerable, tan tranquilo, realmente redefine mi percepción de calma. Verte despertar feliz, abrir esos ojazos azules y mirarme con cara de “¿cómo llegué aquí?” no tiene precio. Eres mi gatito, y soy tan afortunado de tenerte.

A tus dos meses ya salimos a pasear. El día de hoy te pusieron vacunas por primera vez, y con las mismas nos dieron finalmente permiso para romper las cadenas de nuestro hogar y poder sacarte “oficialmente”. A pesar de eso, la semana pasada decidimos huir de casa un ratito y fuimos a estirar las piernas. De paso te vas acostumbrando al coche, a su movimiento, y a que yo te hable por un buen rato mientras caminamos.

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Sabes? Todavía no tengo idea de cómo será conversar contigo cuando seas más grande, cuando te sientes frente a mi y me cuentes los problemas de tu vida y yo – muy sabiamente desde luego – te aconsejaré desde mi perspectiva de vida, que seguramente será anticuada y algo retro para ti. Pero mientras llega ese momento, es muy entretenido hablar contigo mientras paseamos. Mirarte reaccionar a mis palabras, a mi tono de voz, a mi timbre.

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Pequeño hermoso, ahora a tus dos meses ya andas sobre ruedas. Eso significa que tu mundo acaba de multiplicarse significativamente! Has pasado de vivir en los confines de un departamento a que tu vida esté circunscrita por la distancia a la que papá y mamá estén dispuestos a empujarte. Eso es ya un gran avance, y a medida que vayas ganando autonomía, el mundo no hará más que crecer ante ti. ¿Sabes lo que significa eso? Territorio inexplorado esperando a ser conquistado. Aventuras incontables listas para ser vividas. Prepárate pequeño, porque el mundo te guarda grandes sorpresas!

Así que sueña, pequeño Sebastian. Duerme, disfruta de los brazos de tus padres por estos años, sigue creciendo, y sigue regalándonos tanto amor a todos. Sigue haciendo de tu hermana una mejor persona sólo por existir en su vida, y sigue motivándonos a nosotros a ser la mejor versión de nosotros mismos cada día por ustedes, nuestros amores, nuestros cables a tierra, nuestras alas y nuestro viento en popa.

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Te amo Sebastian, pequeño gatito loco. Te amo Valentina, princesa loquita.

Papá.

P.D: Vane, amor, gracias por hacerme papá por segunda vez. Es el mejor regalo que me has hecho jamás.

1 mes de Sebastian

Sebastian Dormido 1 mes

En las lejanas tierras de Transilborja, vive un misterioso Conde. El Conde Sebastian Draculácteo. Dicen que duerme de día, protegido de la luz y el calor del sol, y que de noche asalta a su presa, una joven y bella mujer, de la cual se alimenta. Tal es su voracidad que tras sus sesiones de alimentación ambos terminan agotados y febriles, cayendo presa del sueño que repone sus energías solo para sucumbir ante otro embate del apetito feroz del Conde, mi Conde.

Llegaste a nuestras vidas hace ya 1 mes, pequeño Sebastian, y aunque nuestras noches ya están de cabeza, nuestra vida está más encaminada que nunca. Tu hermana mayor está aprendiendo cada día a ser más hermana, a cuidarte, a cargarte, y a entender el nuevo rol que tiene en la familia. Tratamos mucho de que no se sienta al margen, y aunque hay cierta sensibilidad ante tu llegada, estamos muy felices de verla tan contenta de que seas parte de la familia.

Valentina y Sebastian

Mis brazos, mi pequeño Conde nocturno, están ahora completamente llenos. Al apachurrar a mamá, a Valentina y a ti, siento que mis pies están más que nunca en la Tierra, mientras mi espíritu vuela alto en el cielo. Ser papá redefine tu estándar de felicidad. El otro día conducía el auto y miraba por el retrovisor a tu hermana mientras me hablaba y hablaba y hablaba como sólo ella sabe hacerlo y mientras trataba de seguir el hilo de su conversación, sólo podía pensar en la enorme dicha que sentía en mi pecho. La sola existencia de sus pequeños seres basta para hacerme un hombre dichoso.

Valentina Sebastian y Papá

Alguna vez leí una entrevista a un cantante donde le preguntaban sobre el origen de una de sus canciones más trágicas, sobre si la letra estaba inspirada en la partida de un amigo suyo y todos los miedos que esta generó sobre su futuro, y él contestó que no. Que no había hablado antes sobre esto, pero que la letra se basaba en el momento en el que se convirtió en padre por primera vez. Y esto es interesante, pequeño príncipe, porque a mi me pasó lo mismo. Ser padre por primera vez te llena de una enorme felicidad, y también te abre la puerta a un nuevo mundo de miedos.

Pero sabes algo? Ser padre por segunda vez es distinto. Llena tu mundo de certezas. Tu hermana y tú se llevan 3 años y medio, lo que significa que he tenido 3 años y medio para entender, soñar y sentir lo que es ser padre, 3 años y medio para definir la clase de padre que quiero ser, 3 años y medio para preparar la clase de esposo, pareja, papá, amigo, ser humano y ejemplo que quiero ser para ustedes. Y tu llegada a nuestra vida sólo se siente como aquel disparo que te impulsa a correr al inicio de una carrera. En 3 años y medio de paternidad he aprendido que esa versión tuya que quieres ser para tus hijos empieza cuando te despiertas y termina cuando los cierras (sobre mis ronquidos no me puedo responsabilizar). Así que has llegado a mi vida cuando ya he decidido la forma en la que quiero enfrentar las encrucijadas de mi vida: con fuerza, entusiasmo, energía y abrazándolos.

Llevas ya un mes con nosotros y es tan fácil perderse en tus ojos, ojazos de un azul metálico tan profundo, que a veces parece celeste, a veces parece verde, que me recuerdan a mi papá y me recuerda a mi.

Sebastian Muck

Ese mentón tuyo, tan de mi abuelo, como un guiño del destino que me habla sobre la clase de padre que debo ser para un hijo que lleva esa marca tan distintiva, ese recuerdo de la inmensa responsabilidad de acercarme a ser tan buena y noble persona como lo fue él. Esa certeza y ejemplo de persona que aunque estuvo conmigo tan poquito en mi vida, ha estado tan presente a través de mi madre, de mis tíos, incluso de mi padre.

Es distinto mirarse a si mismo a través de los ojos de su hijo que a través de los ojos de su hija. No tengo palabras para el universo que admiro en los ojos de tu hermana. Y ahora puedo quedarme mudo nuevamente al mirarme en los tuyos. Especialmente cuando levantas la ceja y me pones cara de pocos amigos.

Sebastian molesto

Un mes de ti, pequeño Conde Sebastian Draculácteo, y un mes de ver a mamá tan HERMOSA. Tan feliz, tan llena de vida (a pesar de tus embates nocturnos), tan auténtica, tan ella. ¿Cómo no enamorarse cada día, cada minuto, cuando la miro ser la increíble persona que es especialmente cuando está con ustedes? A veces me siento testigo, actor secundario, de una maravillosa comedia romántica protagonizada por ustedes tres. Luego me doy cuenta que puedo dejar mi sitio de espectador y correr a su lado, y descubro nuevamente la enorme suerte que tengo en esta vida.

Valentina Sebastian y Mama

Un mes de ti, pequeño chiquillo loco. Gracias por existir.

Te amo.

Papá.

 

Tener “la parejita”

Valentina & Sebastian

Desde familiares y amigos íntimos hasta conocidos celebraban tu llegada, Sebastian, como debe celebrarse la llegada de cualquier bebé al mundo: con amor y entusiasmo. Y durante estas celebraciones, no faltaron nunca las alegres frases llenas de buena voluntad y entusiasmo que exclamaban “Qué lindo! Ya tienen la parejita! Ahora sí continuará el apellido!”.

Y sí, es cierto. Ya tenemos la parejita. Y continuará el apellido. Y aunque esta nunca fue mi preocupación, como tantas cosas del mundo que nunca me preocuparon hasta que me convertí en padre, pensar en lo que esto realmente implica me quita el sueño. Tengo la parejita, pero la situación para mis dos hijos en este mundo, está lejos de ser pareja.

Hijos míos, ustedes gozan de nuestro amor incondicional. Ambos han nacido fruto del deseo de tener hijos, de formar una familia, de criar seres humanos llenos de amor por la vida y por los demás. Han nacido producto de nuestros sueños e ilusiones. Han nacido ambos en la misma ciudad, en el mismo país, y en la misma familia.

Ambos han nacido bajo la misma nacionalidad, posiblemente estudiarán en el mismo colegio, y tendrán de nosotros el mismo apoyo para todo lo que hagan en la vida: apoyo incondicional.

Pero no tendrán las mismas oportunidades. Porque aunque sean hermanos, aunque provengan del mismo hogar, tengan la misma educación, los mismos padres, y la misma vida, Valentina tiene un futuro más complejo. Porque en el Perú, sólo el 30% de mujeres ocupa cargos de alta gerencia. En el Perú, las mujeres trabajan en promedio 9 horas más que los hombres, y reciben un salario menor. En el Perú, la tasa de feminicidios es impresionantemente alta, y el machismo es un animal rampante que no tiene fecha de expiración pronta.

El amor por mis hijos es infinito. No encuentro manera de medirlo. Para mi, ambos ocupan un espacio en mi corazón tan igual, tan importante, tan necesario. ¿Por qué es que en la vida y en nuestra sociedad esto no es así? ¿Por qué hombres y mujeres tienen, a vistas del mercado, de la sociedad, de la industria, un valor distinto?

Sebastian, hijo mío, espero que en tu futuro, esta brecha se haya estrechado o eliminado, y que ayudes a que así sea. Valentina, hija mía, tendrás que luchar más, pero eso no te hace menos valiosa, todo lo contrario. Porque más allá de ser la parejita, son mis hijos. Son hermanos, y estarán juntos para siempre.

Los amo con el alma, y es por este amor que nosotros haremos lo que nos toca. Les enseñaremos sobre igualdad, sobre la necesidad de reconocerse como pares, en sus deberes, responsabilidades y oportunidades. Los amaremos con la misma intensidad, y los educaremos con la misma firmeza, con la misma pasión, con la misma manera de pensar. Y esperamos que en su generación, esta educación marque una diferencia.

Los amo.

Papá.

Sintiéndote en mi corazón

Mi pequeño campeón. Llegaste hace tan poco a mi vida, tan solo 12 días, y tanto ha cambiado en nosotros. Desde el nacimiento de tu hermana, aprendí que uno experimenta un cambio radical entre vivir el embarazo y la llegada del nacimiento, entre estar enamorado de una ilusión y un sueño incubado en la panza de mamá, y estar enamorado de los ojos, la nariz, la boquita, las manos, los pies de una personita que cabe entre tus brazos.

Y así, aprendí que también cambia el tamaño de tu corazón. Si bien ante la idea de tu llegada el mío se encontraba ya lleno de amor por ti, por tu hermana, por tu mamá, te puedo confesar que hasta verte frente a mi, llorando y anunciándole al mundo con tus potentes pulmones tu llegada inequívoca, mi corazón no había sentido la enorme realidad de amarte como lo hago hoy.

Nacimiento SebastianComo si el pecho fuera demasiado pequeño para contenerlo. Como si hubiera explotado en tamaño.
Dicen los que saben, que el corazón nunca se divide, pero se multiplica. Y cuánta razón tienen! Cada vez que te veía abrir los ojazos, un latido en mi corazón expandía sus cámaras al doble de su tamaño. ¿Sabes algo? Al mirarte, confirmé nuevamente que es posible y natural llorar un poco de alegría. 

El amor, por ti nació hace más de 9 meses, con una pequeña y a su vez enorme noticia: Que estás en camino, que estás en la panza de mamá, y que en 9 meses estarás con nosotros. Este amor crece y crece en cuanto uno alimenta la ilusión de tenerte entre sus brazos. Crece cuando soñamos tu nombre, crece cuando buscamos tu ropa, ordenamos tus cositas, armamos tu cuna. Para mamá, este amor se vuelve más real con el crecimiento de la pancita, con las fotos de perfil, los pequeños dolores de espalda y el cansancio de la tarde.

Y para papá, se empieza a volver más real con las pataditas, los giros, las volteretas… con hablarle a la pancita para ver si se mueve, con poner la mejilla sobre ella para ver si una patada termina en nuestro rostro o si al escuchar nuestra voz se “activa” al reconocernos. Lo único malo es que esto empieza mucho más tarde que para mamá, porque para que papá te sienta tenías que ser ya bastante grande.

Es divertido, por unos meses mamá me decía: “Lo sentiste?” Y yo no podía más que sentirte en mi corazón, porque veía los ojos de mamá bien abiertos y llenos de amor, y no podía más que negar con mi rostro sonriente, mientras compartía la sorpresa de mamá, secretamente envidiando poder sentirte…

Pero ya estás aquí, pequeño. En mis brazos. En mis ojos, grabado en mi retina, llevándote conmigo a donde vaya. Tu imagen y la de tu hermana, juntos, juntitos, en mi corazón.

Valentina y SebastianSin embargo no puedo dejar de sentir un poco de pica cuando me avisaron que la faja de Huggies para papás, (una faja especial que permite a los papás sentir las patadas de sus bebés en su propia panza) llegaba a Lima en Mayo, y que ya no pude sentirte como te sentía mamá, jeje. Lo bueno es que 25 papis van a poder hacerlo si se registran en http://www.papasembarazados.pe, así que eso es bueno.

Hoy ya llevas una semana y un día en casa. Y te debo confesar, no ha sido fácil. Tampoco ha sido difícil: Ha sido trabajoso. Ha sido duro re-encontrarse con este trabajo de paternidad y maternidad de los primeros días, con el horario tan demandante. Lo bueno, es que ya tenemos una idea bastante clara de lo que se debe hacer. Identificamos cada llantito con cólico, chanchito, pañal, sueño de una manera casi automática, y no nos preguntamos aterrados “¿qué será esta vez?” como en el caso de tu hermana. Así que sí, tienes la suerte de tener un par de padres ya “expertos” en estas lides. Pero no deja de ser agotador. Especialmente para mamá, que tengo que decir, es la mujer más trome que existe en el mundo. Lo dejo por escrito y lo firmo.:)

Vane y Sebastian

Mi pequeño gatito, mi pequeño zapallito loche, mi príncipe azul, ya estás en mis brazos, en mi vida, en mi corazón, en mis días (y oh sí! En mis noches!) pero sobre todo en mi vida. Mi vida ha pasado por tanto en tan poco tiempo, hace que uno sienta que el tiempo realmente vuela. Convivencia, matrimonio, Valentina y ahora tú. Mi vida que hace menos de una década estaba dedicada a uno, ahora está dedicada a 4. Por eso es que el corazón se multiplica. Por eso es que me siento solo si no los abrazo, por eso que estar completo es estar con ustedes.

Ay mis chicocos locos. Ustedes me definen. Quizás algún día yo defina un poco de lo que serán ustedes en el futuro.

Los amo, hijos. Y a ti, pequeño “recién llegado”, te adoro. Es un gusto conocerte.

Papá.

Sebastian en casa