Tu llegada a nuestro mundo

Mi pequeña hija, eres hoy una cosita tan pequeña y adorable, que dudo que por mucho tiempo entiendas lo que puedo estar sintiendo en este momento. Tengo que confesarte esto: es cierto. Es cierto que uno no sabe qué es lo que es el amor de padre, hasta que se tiene un hijo. Y tienes que saber que yo te amé con locura desde que supe que vendrías al mundo, pero que hoy que estás en él, y que cabes en mis brazos, ese amor ya no tiene medida, ni límite.

El día 14 de setiembre del 2012, viernes, a las 3:30 de la madrugada mamá se despertó. Notó que su osito de peluche no estaba a su lado, y al verlo en el suelo al lado de su cama, se estiró y agachó para tomarlo con una mano. Al moverse, notó algo húmedo y corrió al baño. Confundida, retornó a la cama pocos minutos después, y tras intentar conciliar el sueño nuevamente pensando que sería un error, sintió que cierto líquido se escapaba fuera de control. Llegó al baño lo más pronto que pudo y me llamó. Su sola voz, calmada y sin muestras de temor o pánico, hizo que yo despertara al primer intento. Me puse de pie, y la acompañé a la cama. Media hora después, tras hacer que mami se ponga de pie, confirmamos que su fuente se había roto. Eran las 4:30 am.

Aquí un tip para las madres: Si no saben reconocer si es que se les “escapó” algo en ese momento, recostarse por un tiempo de entre 20 y 30 minutos, para incorporarse y caminar puede ayudar a resolver el misterio. En caso de un “escape”, el mismo se dará tanto al estar recostada como de pie, sin embargo cuando se trata de la ruptura de la fuente, en muchos casos el estar recostada permite que el líquido se aloje por un momento, cayendo por acción de la gravedad tras ponerse de pie.

Nos miramos a los ojos emocionados, sabiendo que el gran momento había llegado. Acompañé a mamá a la ducha, y nos alistamos para salir, luego de haber llamado a nuestra doctora y confirmar que podíamos presentarnos sin problemas en la clínica. Salimos de casa aproximadamente a las 5:30 am.

El haberte esperado tanto hizo que la salida de casa fuera tranquila y calmada, ya que tus maletines estaban preparados en el carro, cosa que facilitó organizarnos mentalmente para no olvidar nada: DNIs, llaves, algo de efectivo, etc. y llamar a tu abuela Alice y a tu abuela Zoila, quienes por decisión nuestra se encargarían de comunicar tu llegada, para  no tener que cargar nosotros con el trabajo de llamar a mucha gente, especialmente en una situación que de por si es un tensa.

Llegamos a la clínica e ingresamos por Emergencias, ya que a esa hora el ingreso regular se encuentra cerrado. Revisaron a mamá, te revisaron a ti vía un monitor fetal y corroboraron que el trabajo de parto había empezado. Era hora de admitir a mami, y de llevarla a la sala de dilatación. Mientras tanto Papá podía subir tus cosas y organizar todo en la habitación: La 506.

Tras subir los maletines y hacer el papeleo correspondiente alcancé a mami en la sala de dilatación, donde nos encontramos por algunas horas, y donde tu doctora nos dió el encuentro para poder revisar a mami y monitorear que todo progresaba adecuadamente. Alrededor del mediodía, la doctora determinó que mami no había dilatado lo suficiente a pesar de sus constantes contracciones, y que dada la cantidad de tiempo entre la ruptura de la fuente y la velocidad de dilatación, la mejor alternativa para evitar tanto tu sufrimiento como el de mami era proceder con una cesárea. Alistaron la sala de operación y entramos, no sin temor ni emociones encontradas. A esta hora, ya gran parte de nuestra familia se encontraba reunida en la clínica, tanto velando por mamá, como esperándote con ansias.

Para ingresar a la sala de operaciones, papi tuvo que cambiarse de ropa, lavarse y esperar a ser llamado apenas mami esté lista y preparada. Llegado el momento una enfermera se acercó al vestidor y me hizo pasar. Mami se encontraba despierta, rodeada de médicos y me esperaba. Quiero pensar que verme la relajó, pues pudo sonreír, y a pesar de que sus enormes ojos delataban temor, su valentía podía más, y me hablaba despacito. Le dije que la amaba, y que todo iba a salir bien. Acaricié su cabello, mientras observaba el frenesí de la escena que se desenvolvía ante mis ojos, detrás de la cortina que separaba el pecho de mami del resto de su cuerpo, cubriendo su visión de la situación.

Así te vi salir, rescatada del cuerpo de tu madre por la doctora y trasladada inmediatamente a una mesa contigua a la de mamá, donde un grupo de médicos y enfermeras te limpió, midió, pesó, observó y analizó. Me detuve en el espacio entre esa mesa y la mesa de mamá, indeciso sobre hacia donde desviar mi atención: hacia mi esposa, adorada, que nerviosa intentaba mirar y saber qué es lo que estaba pasando, o hacia mi hija, ese cuerpito que rápidamente iba cambiando de color. Hacia esa bebé que era mía, que era nombre y sueño, y ahora forma. Mamá me miró con cariño, y tras voltear hacia ti, tu increíble llanto me arrancó del ensueño. Ese grito de arribo, indicando tu llegada triunfal a este mundo no pudo tomarse de ninguna otra forma. Ya llegaste. Ya estás aquí. Y lo gritaste. Y en mi alma sonó más fuerte de lo que sonaría un estadio gritando el gol de la clasificación a un mundial. Más que el gol del campeonato! Eran las 2:22 pm.

Te acercaron a mamá, quien no podía mover brazos para abrazarte, y te abrazaba con los ojos, besándote la frente. No podíamos creer que habías llegado. Que ya estabas con nosotros. ¡Al fin! ¡Al fin! ¿Y ahora?

Las enfermeras te cargaron y me pidieron que las siga, mientras salíamos de la sala de operaciones. No tuve tiempo de despedirme de mamá, mientras nuevamente desesperado no sabía si quedarme a su lado o perseguir tu pequeño cuerpo envuelto en telas blancas. Mamá me miró nuevamente, y me dejó ir con la mirada. Salí rápidamente detrás de ti, pero me pidieron que me cambie nuevamente, por lo que para mi angustia, te perdí el rastro. “Estará en el 5to piso, en Neonatología. Suba después de cambiarse.” me dijeron, antes de llevarte. Me cambié lo más rápidamente que pude para subir por las escaleras a buscarte. En el camino me topé con toda nuestra familia, que parecía haber tomado por asalto la clínica. Todas preguntaban cómo eras, qué tal había salido todo, o si había tomado fotos. En mi desesperación traté de subir por el ascensor, pero descubrí que sería más fácil tomar las escaleras. Corrí hasta el 5to piso, donde finalmente me abrieron una puerta y te encontré.

Te encontré y nos miramos fijamente, a los ojos por primera vez. Nos reconocimos, y en ese instante me di cuenta que el corazón me había crecido. Al menos duplicado. Esa carita tuya tan especial, tan de tu madre como mía, me devolvía la mirada con determinación y en silencio. Sin soltar un solo llanto. En absoluta y total calma y complicidad. Estabas bien, e ibas a estar mejor cada día.

Salí de Neonatología con el corazón brincando en mi pecho, y con la única preocupación de saber cómo estaba tu mami. Mamá es el amor de mi vida, y tienes que saber que abandonarla en la sala de operaciones ha sido una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer jamás. Evité nuevamente dar muchas declaraciones sobre tu estado a la familia, para correr hacia las escaleras y nuevamente bajar a la sala de operaciones, al menos hasta la puerta de entrada de la misma para saber cómo estaba mamá. Al llegar ahí, y tras tocar un timbre por unos minutos, me indicaron que mamá ya estaba en recuperación. Que estaba bien, y que en aproximadamente 2-3 horas subiría a su habitación, donde se encontraría contigo.

Mamá estaba bien, y tú estabas bien. Eran las 3:30pm aproximadamente y al subir por las escaleras nuevamente, me detuve en el descanso. El agotamiento me había alcanzado por un minuto, y la certeza de que había cumplido con ambas llenó mis ojos de lágrimas. Lloré tranquilo, en silencio por un minuto, de felicidad, de cansancio, de emoción. Me recompuse, y llegué al 5to piso nuevamente, donde toda la familia esperaba escuchar mi relato sobre tu nacimiento, ver algunas fotos y conocer los detalles de tu llegada, así como saber el estado de mamá.

Pasadas las 6pm mamá llegó a la habitación, sin poder hablar ya que parte de su recuperación dependía de ello. De lo contrario al día siguiente podía sufrir intensos dolores productos del aire que podría ingerir al hablar. Y así, con mami en silencio, y con la familia esperándote, llegaste a la habitación, donde pude verte por tercera vez, y por primera vez en brazos del amor de mi vida. Así mamá e hija se abrazaron por primera vez, convirtiéndome en el testigo más enamorado de el inicio de nuestra nueva vida.

Así llegaste Valentina, esperada como nadie y adorada como pocos, a este mundo, para hacer de papá y mamá los más felices padres. Y llegaste a tiempo, bajo tus términos y condiciones, tal y como manejarás el resto de tus días.

Te amo,

Papá

P.D: Cuando llegamos a casa, encontramos una súper sopresa de nuestros amigos de Huggies. ¿Puedes creer lo suertuda que eres?

115 pensamientos en “Tu llegada a nuestro mundo

  1. Lo máximo super papá!!! Los detalles que con tanto amor relatas, me hizo sentir que estuve ahi con ustedes, gracias por el tiempo que te das para compartir momentos tan innovidables con nosotros. Te imagino contemplando a la bellísima Valentina incansablemente y es que el amor de padres es realmente infinito (caída de lagrimón).

      • primera vez que entro a leer tu blog, que palabras tan conmovedoras, me has sacado unas lagrimas….me hiciste recordar a mi esposo el dia de mi parto!

  2. Sé muy bendecido, siempre leo tu blog y aunque comento poco, admiro tu amor de padre y persona, con este post he llorado muchísimo, pensando en que tengo 21 años y me encantarÍa encontrar una persona que sienta ese amor que tu tienes por Seren y por la pequeña y hermosa Baby V, Dios y la virgen los bendiga.

  3. Felicitaciones, en esas circunstancias las coas nunca salen como uno las espera.

    Cuando las enfermeras me entregaron la ropa verde y me dijeron “cámbiese y espera a que le avisemos para que entre”, yo me sentí como el mejor actor de la mejor película.

  4. Me has hecho llorar, he vuelto a recordar el momento en el que yo tuve a mi BB que fué hace un año y medio! que lindo! Que Dios los bendiga siempre a los 3!

  5. yo estuve en la misma clinica y me quede en el cuarto 506 que lindo encontrar coincidencias, solo que yo tuve un hombrecito mi osito! besos y cuidalas para siempre

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