Mi león peleón

“Sebastian… ese es otra cosa. Es una bala, es tremendo! No para nunca. Es un piojo terrible, un piojo veloz!”. “Sebastian, ese es el terror de Chacarilla!”. “Sebastian es una cosa de locos. El niño tiene más energía que 20 y hace siestas de 15 minutos nada más!”. “No, la gorda era facilísima! El piojo maravilla, ese sí que es bravo!”

Son frases que decimos, que salen de nuestra boca cuando alguna persona fuera de la familia te ve correr de un lado a otro, control remoto en mano, entrando volando al baño a tirarlo por el water, o arrastrando la ropa de tu hermana de su cuarto a la sala, entrando a la cocina, tratando de abrir las puertas para esconder algo ahí. O salir disparado de la cocina con dos naranjas y una papa en las manos para tirarlas por la ventana. O encontrarte tranquilito sentado al lado de la alacena de la cocina con una cebolla en la mano mientras – muy a tu pesar – intentas morderla porque por alguna razón te intrigó su sabor.

Y es que eres, hijo mío, muy activo (por usar una palabra). Eres un pequeño que rara vez se sienta tranquilo, o se toma 30 segundos para meditar lo que va a hacer a continuación.

Encontrarte sentado tranquilo mirando algo es una cosa rara, que poco a poco hemos ido experimentando especialmente por las mañanas cuando nos quedamos solos, que es cuando nos sentamos abrazaditos y nos ponemos a jugar con tus carritos mientras que escuchamos canciones de patitos, gallitos, y demás animalitos de granja – a quienes llamas “ACO!!!” , versión corta de “Pajarraco” que es la palabra con la que identificas tus canciones favoritas, a razón del Gallo que baila muchas de las canciones. Pajarraco, debo decir, es una palabra que sacaste de mamá. Pero así es, que estés tranquilito sentado jugando, es algo que no está en tus intereses.

Tienes una misión en este mundo, y es recorrerlo y conocerlo todo. Cogerlo, tocarlo, probarlo, morderlo, tirarlo y si puedes, tirarlo todo al water. Y no lo digo metafóricamente. Eres incansable.

Y AMO que lo seas! Amo que seas el pequeño que ha venido a desafiar nuestra paciencia, nuestra energía y todo lo que creíamos saber sobre cómo criar un bebé! Tu hermana siempre ha sido activa y llena de energía, pero donde ella es un 10, tú eres un 20. Y es maravilloso. Siempre escuchamos a nuestros amigos cuando nos decían “no… un hombrecito es distinto, tienen tanta energía!” pero nunca nos imaginamos que sería así.

Y ya cumpliste un año, piojo maravilla. Un año de levantarte cada día para llenar nuestros días de retos y de risas. De llantos también, y de renegadas. Porque obviamente nada es color rosa. Pero contigo, todo es color confetti. No importa lo que pase, siempre es una fiesta.

El día de tu cumpleaños, te despertaste así.

Luego ya te vistieron de fiesta para que juegues y disfrutes de tu pequeña fiesta familiar en casa. Este año quisimos hacer algo pequeño para ti y para la familia porque también todo esto se dió en el marco de una crisis  a causa de los huaycos y grandes problemas de agua a nivel nacional. Así que no era ni momento ni la ocasión para hacer algo estrambótico. Era el momento de estar en familia, de apachurrarnos y de tratar de no ensuciar nada de nada.

Mi leoncito, mi cachorro renegón y peleón, eres un cachorrito con todas las de la ley. Te tiras encima mío, me persigues para estar cargado, te mueres de risa cuando te mordisqueo la pancita, y te encanta treparte a todas partes. Has descubierto una tremenda facilidad para patear pelotas, para trepar escaleras, y para subirte sobre las sillas. Y yo, te he descubierto en un abrir y cerrar de ojos, de pie en la mesa del comedor, en la mesa de la cocina, y en la mesa de trabajo de tu hermana: Muerto de risa, con una cara de satisfacción como la de quien acaba de escalar el Everest. Y yo, entre emocionado por ti y asustado por que te caigas y te revientes la crisma contra el suelo. A veces no sé si ponerte tu buzo y además casco y rodilleras solo para que andes por la casa. Tienes la capacidad de convertir un paseo en el parque en un deporte extremo! Jajaja

Y me encanta que seas tan curioso. Porque toda tu inquietud está fomentada por esa inacabable curiosidad por explorar todo. Por mirar, por entender, y por tratar de actuar, tomar la iniciativa e iniciar la acción, y experimentar. Me ayudas a armar cosas, me ayudas a cocinar, me acompañas a todas partes, y te encanta ser parte protagónica de todo, absolutamente todo. Incluso de los juegos de tu hermana. Es adorable verte crecer y darnos cuenta que eres la estrella de tu propia película. No eres “Familia Muck, parte 2”. Eres la estrella de “Sebastian, the Movie”. Y aunque todos en el fondo lo sabíamos, creo que era inevitable pensar que contigo al ser nuestro segundo hijo, en muchos casos la experiencia sería una continuación de nuestro aprendizaje como papás. Nunca imaginamos que sería una nueva experiencia de principio a fin y en si misma.

Amas los carritos, y amas los carros grandes! Pararte frente al timón, incluso tan chiquitito es un vacilón para ti! 

Y tu independencia la demuestras en todos lados. Desde cuando te empujas un arroz con mariscos con cuchara solito en el restaurante, hasta cuando decides alejarte en el parque sin preocupación alguna y nos haces perseguirte. Nunca sé si eres un loco inconsciente de todos los peligros (desde huecos, caquitas de perro hasta perros grandes o corredores, gente jugando a la pelota, incluso bicicletas y carros) porque arrancas a la carrera, o si lo haces porque te sientes tan seguro de ti mismo y de que tus papás van a estar a unos metros tuyo que simplemente te lanzas al mundo.

Claro, ayuda mucho que corras detrás de tu hermana. Me da una risa porque a tu edad tu hermana estaba recién experimentando con el mar, y si bien nunca le tuvo miedo, el que tú la veas correr al agua como loca hace que tú no tengas absolutamente ningún reparo, y corras -lengua afuera – detrás de ella hecho una bala, pegado a sus talones y listo a atragantarte con todos los muy-muys que se topen con tu boca abierta. 

Yo sé que la primera persona que alimenta el mito de lo terrible que eres, hijo mío, soy yo. Pero quiero que sepas que siempre quise un hijo tremendo. Siempre quise que mi hijo sea una bala. Siempre quise que cuando sea grande, todos digan “Uy, es que ha sido tremendo desde chiquito!”. Porque eres mi superhéroe. Yo sé que yo debería ser esa persona a quien tú admires, pero quiero que sepas que yo te admiro a ti. A todo lo que puedes hacer, a todo lo que tienes por delante, y a esa actitud de comerte el mundo (y el papel que encuentras en el piso, las tapas de plumones también, etc) con la que has nacido. Eres un rebelde con muchas causas, y yo quisiera ser más como tú cada día. Eres el hijo que siempre soñé, mi piojo maravilla, el hijo que me reta a ser el mejor papá que puedo ser.

Mi bebé, eres un grande. Y yo soy más grande por tenerte en mi vida. Verte tan parecido a mi cuando era niño es al mismo tiempo una cosa fascinante y terrorífica. Es inevitable que me proyecte en ti, y que quiera que tengas todas las oportunidades con las que yo soñé, que no cometas los errores que yo cometí, o que vivas las experiencias que nunca pude vivir. Pero también sé que siendo como eres, labrarás tu propio camino, porque nos has dejado claro que es el mundo de Sebastian, y nosotros solo vivimos en él. Te amamos. Y estaremos aquí para protegerte y cuidarte en cada paso (apurado, loco y muy posiblemente arriesgado) que tomes. 

Ah. También me encanta cuando dicen que eres hermoso, segundos después de decir que somos igualitos. Porque sí pues. Lo somos. 😛

Te adoro piojo renegón!

Papá.

Princesas y Rockstars

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Hola bella, ¿cómo estás?

Estuve revisando las fotos de mi celular y encontré esta que es tan tú, en la que se ve todo lo genial que eres y que me ha dejado sonriendo mientras la miro, y también filosofando un poco al respecto.

¿Sabes? Creo que no quiero que seas una princesa.

No, no lo creo. Lo sé.

Y yo sé que hoy, en este momento, te encaaaanta sentirte princesa. Hoy te disfrazaste de Elsa de Frozen para estar en casa, y eso me divierte sobremanera. Pero no. No quiero que seas una princesa. Quiero que seas una Rockstar.

Te explico. Las princesas, nacen princesas. Y eso está muy bien! Qué lindo por las princesas! Nacen princesas, crecen princesas, e incluso pueden llegar a convertirse en reinas. Puedes creerlo? Ahora, todo esto es parte de un sistema arcaico de gobierno denominado Monarquía que ahora cumple diversas funciones más allá de gobernar, pero que al fin y al cabo, ni existe en Perú.

Pero tú, no naciste princesa, mi amor. Naciste en un hogar lindo lleno de amor. Pero no naciste princesa. Naciste en el Perú, naciste en Lima, naciste de padres plebeyos, hijos del pueblo, y no reyes o reinas, y eso mi vida, está bien, es lo normal.

Pero yo sé que tú no eres normal. Yo sé que eres extraordinaria. Sé que eres genial, siento en mi corazón un golpeteo feroz cada vez que te escucho cantar, que te veo bailar, que te escucho hablar. Y por eso creo que si bien jamás podrás ser una princesa -y repito, eso está bien- podrás ser siempre una Rockstar.

Y no me refiero a una Rockstar musical. Eso también estaría genial. Me refiero en el sentido metafórico.

Porque un Rockstar se hace. Un Rockstar es la suma del talento, del drive, empuje, pasión, oportunidad y suerte también (¿por qué no decirlo?. Un Rockstar no nace, mi amor, un Rockstar se hace.

Un Rockstar kicks ass. Un Rockstar crea, es querido, no se detiene. Un Rockstar tiene 40 años de carrera y sigue sacudiendo las caderas en el escenario. Un Rockstar es un Rockstar todo el tiempo porque todo el tiempo debe serlo para seguir rockeando. Un Rockstar suda en el escenario.

Una princesa, vive lo que es. Un Rockstar vive lo que hace. Una princesa es un sueño, un Rockstar se hace realidad.

Chiqui, pequeña mariposa loca. Y si te conviertes en una Rockstar? Te prometo que igual, siempre podrás seguir usando una corona.

Te amo.

Papá.

 

 

 

 

21 días para cambiar el mundo: Día 2. El mundo necesita más verde

Valentina Tambo del Inka

Pequeña ratona silvestre! El día de hoy nos encontramos de viaje, en Urubamba – Cusco,  visitando a tus primos, a tu tía Rox y a tu tío Rene.

Aprovechando que nos encontramos en el campo, respirando aire puro y disfrutando de desintoxicarnos un poco del stress de vivir en la ciudad, de no tener que lidiar con mayor tráfico que el de algunas vacas cruzando la carretera y de gozar de comer rico y sano, se nos ocurrió una idea para nuestro 2ndo día para cambiar el mundo. Sembremos árboles!

Vivimos en Lima, una ciudad cuyo clima nos regala 9 meses de cielo gris, y un verano muy caluroso. Una ciudad donde cada vez es más difícil encontrar parques y donde nuevos edificios te sorprenden en cada cuadra. Una ciudad que definitivamente se beneficiaría de tener un arbolito más de vez en cuando. Para purificar el aire, para llenarla vista de verde, para que algún niño pueda trepar por sus ramas y jugar. Y aunque no estemos en Lima, el acto simbólico de sembrar un árbol es algo que todos podemos emular para tratar de cambiar el mundo. Ya en la capital, lo haremos otra vez.

Partimos a mediodía con tus tíos y tus primos rumbo a un santuario animal para que conozcas distintos animales protegidos, y para hacer un rico picnic fuera del pueblo. Tu tía Rox se lució con su ensalada de fideos y llevamos algo de tomar y de picotear para el camino, además para festejar que estábamos juntos después de un buen tiempo. Recuerda, la comida y la bebida siempre es más rica si uno #escogevidrio siempre que puede 🙂 Picnic Escoge VidrioTras almorzar y jugar a que eres una princesa y cantar tu versión número 18,743 de “Libre soy” de Frozen, nos pusimos rumbo a buscar un lugar en el camino donde poder sembrar nuestros arbolitos, no sin antes jugar y disfrutar el uno del otro lo más que se puede. No sabes lo feliz que eres jugando con tus primos! Tus piernitas llenas de raspones son testigo de que eres una guerrera loca y feliz! Valentina Princesa Cusqueña

Valentina y PapáValentina y mamáEscogimos sembrar 3 arbolitos distintos. Que cada uno tenga un significado especial, o que represente algo para nosotros. Y naturalmente, como no tendríamos la oportunidad directa de cuidar de ellos de forma frecuente, tenían que ser 3 arbolitos que se integren con la naturaleza de forma orgánica, que no requieran mayor fuente de riego que la lluvia, y que puedan crecer sin llamar la atención, hasta que sean grandes!

Decidimos sembrar en primer lugar un Nogal. Un árbol grande y fuerte en el cual cualquier niño pueda trepar, que de una linda sombra y que represente la fortaleza de nuestra familia. Que como este arbolito es joven, pero sueña con ser grande, fuerte, y con crecer siempre mirando al sol.

En segundo lugar decidimos sembrar un árbol de Mora. Un arbolito que se llene de frutos que llenen de alegría a quienes pasen por ahí. Un arbolito que divierta, que alimente, que sea fuente de alegría. Como lo eres tú para nosotros.

FInalmente, decidimos sembrar un árbol conocido como Pisonay. Un árbol ya integrado con la zona, traído originalmente por los jesuitas. Algunos en el centro de Urubamba tienen más de 300 años, y son árboles orgullosos, frondosos, y llenos de historia. Un árbol que represente nuestro futuro.

3 arbolitos que podamos venir a visitar cada vez que vengamos a Urubamba, para recordar que siempre se puede hacer algo aunque sea simbólico para tratar de cambiar el mundo. 3 arbolitos que simbolicen nuestro compromiso como familia.

Encontramos un espacio cerca a la carretera que no invada ninguna propiedad privada, y dejando el espacio suficiente entre árbol y árbol, nos pusimos manos a la obra. Todos y cada uno de nosotros, desde tus primos hasta mamá.Haciendo el huecoSerendipity sembrando Nogal

Papá haciendo el hueco Papá y Valentina sembrando Valentina sembrando Valentina y mamá sembrandoPrincesa sembradora, ayer fue un día muy especial para nosotros. Pudimos entrar en mayor contacto con la naturaleza, y logramos dejar una pequeña huella de nuestro paso por ella, contribuyendo un poquito más a que nuestro mundo sea un poquito más verde.

Creo que esto es algo que podríamos hacer juntos a donde sea que vayamos. ¿Qué opinas? Estás dispuesta a sembrar un arbolito a cada lugar al que viajemos? En principio, nos queda la tarea de ahora hacerlo en casa.

Te amamos princesa, eres lo mejor de nosotros, y haces que tratemos de ser lo mejor que podemos ser, por y para ti.

Papá.

Papá, Mamá y Valentina

 

 

 

 

21 días para cambiar el mundo: Día 1. Tienes más de lo que necesitas.

Valentina Sonríe

Esta es mi carta número 100 a ti, princesa, y por ti quise empezar esta serie de 21 actos para cambiar el mundo. La idea partió de una acción creativa que desarrolló Nicko Nogués llamado “Humanity: 21 días de bondad” en la que emulando un programa de training físico llamado Insanity, él proponía 21 días consecutivos llenos de acciones de bondad. Quienes estén interesados pueden echarle un ojo al plan completo aquí.

Así, inspirado en los 21 actos de bondad de Nicko, se me ocurrió que nosotros como familia debíamos iniciar 21 actos para cambiar el mundo, partiendo por nosotros como familia. Porque nosotros somos nuestro mundo, y si cambiamos nosotros, quizás seremos capaces de cambiar el mundo que nos rodea.

De esta forma, me puse a pensar en la mejor manera de empezar. Y mientras daba vueltas por nuestro departamento, me puse a pensar en todo lo que nos rodeaba. Lo lindo, lo no tan lindo, lo que ya no encuentra espacio, lo viejo. Me puse a ordenar la cocina, el comedor, la sala, nuestro dormitorio… A poner las cosas en su lugar.Cocina ordenadaSe me ocurrió poner todo en orden, limpiar las cosas en la cocina y poner finalmente nuestras especias en los distintos frasquitos de vidrio que tenemos, que las conservan mucho mejor y más frescas (recuerda, #escogevidrio), y mientras me ponía manos a la obra, y en muchos casos tiraba a la basura muchas cosas de la despensa que ya se habían vencido, me sentí mal. Pomos de vidrio

 

Me sentí mal, porque había llegado a evidenciar que compramos más de lo que consumimos. Incluso si compramos para abastecer nuestra despensa. No hemos logrado un balance entre compras y consumo, y dejamos que muchas cosas se vuelvan inservibles para el consumo humano. Y eso me chocó. Porque fueron a parar a la basura, y ni siquiera tuvimos el tino de donarlas o regalárlas a alguien que pudises beneficiarse de ellas. Y simplemente ya no era posible. Me pregunte, ¿qué otras cosas de nuestro hogar estaban siendo desperdiciadas?

Con eso en mente, ingresé a mi armario, y me puse a revisar una por una cada una de las prendas que se encontraban ahí guardadas. Esos eternos polos que no uso desde hace 5 años. Ese buzo del colegio que guardo con nostalgia. Esa camisa que alguna vez me regalaron y jamás usé, ni usaré. Ropa que se encontraba ahí, “venciéndose”. Y recordé algo que hizo mamá el año pasado, cuando participó en un evento llamado “De trapos corazón” donde limpió toda su ropa y se quedó sólo con lo que ella usaba realmente, donando todo lo demás a una buena causa. Y me pareció sensato. Sensible. Urgente.

Así que me puse manos a la obra, y me dediqué por varias horas a revisar cada cosa, y editar el armario, tratando de ser lo más honesto conmigo posible: Si no he usado algo en el último año, es momento de donarlo.

Fui llenando mi cama de ropa y consecuentemente, vaciando mi ropero. En el piso yacían decenas de colgadores de plástico como recordatorios inertes y tóxicos de nuestra necesidad de acumular y acumular. De la inercia del consumo.

ColgadoresA medida que iba siendo más y más honesto conmigo mismo, sentía que me liberaba mi corazón de capas de peso acumulado. Me sentía cada vez más ligero. Decidí no dejar de evaluar ni una de todas las prendas que poseo. Desde la más nueva zapatilla hasta el último calcetín.

Pasé por los ternos que adquirí en mi época corporativa, los cuales ya ni me quedan al haber bajado 22 kilos de peso. Por jeans de todas las tallas y tipos. Por zapatillas que dejé de lado porque me encamoté con unas nuevas. Recorrí cada una de las corbatas, las bonitas, las feas, y lamenté conservar un número inaudito de correas de todo formato para pantalones que nunca usé.

Finalmente y tras unas horas de dedicación, mi clóset se redujo a sólo lo que uso de forma frecuente. Es decir, al menos 1 vez al mes. Incluido un nuevo terno, que me queda bien. Todo lo demás, al carro a ser donado.

Ropa a donar Ropa a donar Cosas a donar Camioneta llena de donaciones

Tienes más de lo que necesitas, princesa. Créelo. En casa, somos muy afortunados. Mamá trabaja duro, y papá se saca el ancho también. Así, tienes todo lo que necesitas, y más. Además, tienes el cariño de toda tu familia, que está lista para prodigarte amor y satisfacer cualquier necesidad o capricho tuyo. Y eso está bien. Eso es normal. Hasta cierto punto, claro está.

Crecerás, si Dios quiere, con el pleno conocimiento de que todo lo que tienes, costó. Que las cosas no se compran con dinero. Se compran con esfuerzo y tiempo. Que cada centavo, tiene un valor real en horas de dedicación. Que un jean, costó algunos días de trabajo. Que una nueva bici, más días de trabajo. Que nada es regalado. Todo tiene un precio.

Y crecerás también sabiendo que no todo el mundo tiene la suerte de que su tiempo y su dedicación sea recompensada del mismo modo. Algunos, mueren por dedicar su tiempo y esfuerzo por dinero, y no consiguen ese trabajo. Otros, fueron llevados por caminos de la vida en la que las oportunidades son cada vez menores.

Sin embargo, es nuestro deber no vivir en una burbuja, y ser conscientes de que el mundo que nos rodea es nuestro. Y que es nuestra responsabilidad tratar de hacer de él un mejor lugar. Esto significa ayudar al prójimo cuando podamos. Porque la pregunta nunca será, ¿por qué ayudar?. La pregunta siempre será ¿Por qué NO ayudar? ¿Por qué NO dar una mano? Nos tomará algunas horas intentar esta limpieza de todo aquello que acumulamos y no nos sirve. Y terminaremos cansados por fuera, pero felices por dentro. Te lo aseguro. Lo sé de primera mano.

Agotado

Empecemos a cambiar el mundo, princesa, cambiando un poco nosotros. Aprendamos de nuestros errores, identifiquemos las oportunidades, y logremos ser la familia que queremos ser. No hacen falta actos enormes. Basta con cambiar un poco nosotros.

Te amo. Soy un papá orgulloso y feliz, y si así empezamos las primeras 100 cartas, espero que cuando lleguemos a las 200, seamos mejores personas, mejores papás, y tú seas todo lo que puedas llegar a ser.

Papá. Valentina Tobogán

 

P.D: Gracias a todos los amigos por sus brillantes ideas de a dónde donar todo lo que recogimos de casa! La camioneta está llena y ya tiene destino. Mil gracias!

Vacaciones y viaje a Urubamba

Hola hermosa enana loca! ¿Cómo estás?

Te cuento que la semana pasada tuvimos la suerte de poder viajar en unas mini-vacaciones de 4 días a Urubamba, para visitar a tus primos, a tu tía Rox, tu tío Rene y para celebrar el cumple de mamá (y tu 1 año y 6 meses!). Aquí te dejo un pequeño video resumen del viaje, pero te cuento más abajo.

(La canción se llama On top of the world y es de Imagine Dragons). Y sí, I was on top of the world durante todo el viaje 🙂

El jueves de la semana pasada nos levantamos muy temprano (4:15 am) para alistarnos y salir rumbo al aeropuerto. Llegamos al Jorge Chávez cuando todavía estaba oscuro, y para cuando finalmente esperamos el vuelo en la puerta de embarque del aeropuerto, ya amanecía. Aquí te atrapé tomando tu biberón de desayuno en pleno gate.

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Para poder volar tranquilos y cuidando que no te vayan a doler las orejitas por la presión de la altura durante el despegue y el aterrizaje del avión, te llevamos leche, y pasas para que puedas masticar. Felizmente no hubo ningún problema y viajaste feliz de la vida, sin torturar a los demás pasajeros (con excepción de la señora que viajó delante tuyo, a quien le moviste el asiento por un buen rato con tus pataditas). Llegamos a Cusco y tu tío Rene nos esperó en el aeropuerto para llevarnos directo a Urubamba. Tras aproximadamente una hora y algo más de paseo por paisajes preciosos, llegamos a visitar a tus primos! Tengo que decirte, pasar tiempo con ellos fue lo que más disfrutaste del viaje! Eres muy feliz cuando estás con ellos, y verte feliz es lo que más me gusta de esta vida.
IMG_3278IMG_3672Luego de pasar un rato con tus primos, almorzar con tu tía Rox y tu tío Rene, nos llevaron a nuestro hotel para instalarnos y descansar un rato. ¿Sabías que la altura no te afectó en absoluto? Tanto mamá como papá estuvimos algo afectados al principio por los 2,800 metros sobre el nivel del mar, pero tú corriste como loca detrás de tus primos como si estuvieras en la playa. El hotel se llama Tambo del Inka y es PRECIOSO. Te encantó desde el primer momento, corriste por todos sus pasillos, por el hermoso lobby, adoraste dormir en la cama y desayunaste como una reina total!

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IMG_3490IMG_3506 IMG_3510Y sobre todo disfrutaste como loca la piscina! IMG_3520 IMG_3534Mamá y yo estuvimos súper felices de verte correr como loca por el campo, de que disfrutes tanto del paisaje y de tener la suerte de tener una hija demente pero feliz y saludable. El paisaje nos dejó boquiabiertos durante todo el viaje, y la oportunidad de descubrirlo a través de tus ojos sólo lo hizo más especial.

IMG_3485 IMG_3577Una de las cosas más divertidas durante nuestra estadía en el hotel, fue que por alguna razón, casi todos los demás huéspedes sabían tu nombre! A la hora del desayuno, y pasando por el front-desk casi todos te saludaban y te decían en distintos acentos “Good morning Valentina!”. Me pareció increíble, graciosísimo, y por demás sobrecogedor! Eres una pequeña estrella, y te encaaaanta serlo! Saludas a todo el mundo, como tu abuelo Pepe!

Los 4 días fueron deliciosos, y sin duda alguna muy cortos para mi gusto, pero la vida es lo que es y uno tiene que regresar a la rutina diaria tarde o temprano. El sábado por la tarde dejamos el Tambo del Inka para quedarnos por una noche en Villa Urubamba, el precioso hotel que administra tu tío Rene, donde quedaste completamente enamorada de dos pastores alemanes bautizados unilateralmente como “Guauguau”. El hotel y el campo no podían ser más lindos y acogedores.

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El domingo, con mucha alegría, regresamos a Cusco para que pasees un rato por la plaza de armas de la ciudad, almorcemos antes de partir y respires ese aire Cusqueño que tanto bien nos hace, y del que tan adicta es tu tía Elita. Sabia tía Elita, debemos visitar Cusco más seguido. IMG_3701Luego de que chivatees como loquita por toda la plaza y saludes a todos los transeúntes y turistas de la ciudad, y antes de que te tires de cabeza a la pileta, tuvimos que despedirnos de la ciudad y mudarnos al aeropuerto, donde pudimos recargar pilas por una horita, antes de emprender el camino a casa.

IMG_3710 IMG_3716Estoy muy orgullos de ti princesa, te portaste de lo mejor durante todo el viaje, volaste como una reina, y aguantaste todo el trajín al que te sometimos con el mejor humor, y la mayor curiosidad. ¿Qué más puedo pedirte, princesa? Sólo que sigas siendo la pequeña niña feliz que eres. Que sigas mirando el mundo con esos ojazos hambrientos, y que la curiosidad guíe tus pasos, pero que tu sentido común los proteja al mismo tiempo.

Quiero aprovechar para agradecer al Sr Isaac del Tambo del Inka por la atención tan especial que nos dió. A tu tía Rox por prepararle un cumpleaños tan lindo a mamá, en serio Rox, te pasaste! Y a tu tío Rene porque se desvivió para que pasemos unos días de lo más tranquilos allá. Sin ustedes nuestro viaje habría sido totalmente otra cosa.

Y aunque llegamos a Lima agotados y exhaustos, quiero que sepan que llegamos felices, y con todas las ganas de volver lo más pronto posible. IMG_3738

Princesa loca, viajar abrirá tu mente, tu espíritu y tu corazón. Conocerás otras culturas, otras formas de ver el planeta, y eso hará que tu mundo sea cada vez más grande y rico. Nunca dejes la oportunidad de viajar, porque cuando crezcas, quizás no haberlo hecho sea una de las grandes cosas de las que arrepentirse. No he conocido nunca a nadie que me haya dicho “he viajado demasiado” o “ya conozco suficiente”. El mundo es tuyo, está en ti aprovecharlo.

Te adoro!

Papá.