Mi león peleón

“Sebastian… ese es otra cosa. Es una bala, es tremendo! No para nunca. Es un piojo terrible, un piojo veloz!”. “Sebastian, ese es el terror de Chacarilla!”. “Sebastian es una cosa de locos. El niño tiene más energía que 20 y hace siestas de 15 minutos nada más!”. “No, la gorda era facilísima! El piojo maravilla, ese sí que es bravo!”

Son frases que decimos, que salen de nuestra boca cuando alguna persona fuera de la familia te ve correr de un lado a otro, control remoto en mano, entrando volando al baño a tirarlo por el water, o arrastrando la ropa de tu hermana de su cuarto a la sala, entrando a la cocina, tratando de abrir las puertas para esconder algo ahí. O salir disparado de la cocina con dos naranjas y una papa en las manos para tirarlas por la ventana. O encontrarte tranquilito sentado al lado de la alacena de la cocina con una cebolla en la mano mientras – muy a tu pesar – intentas morderla porque por alguna razón te intrigó su sabor.

Y es que eres, hijo mío, muy activo (por usar una palabra). Eres un pequeño que rara vez se sienta tranquilo, o se toma 30 segundos para meditar lo que va a hacer a continuación.

Encontrarte sentado tranquilo mirando algo es una cosa rara, que poco a poco hemos ido experimentando especialmente por las mañanas cuando nos quedamos solos, que es cuando nos sentamos abrazaditos y nos ponemos a jugar con tus carritos mientras que escuchamos canciones de patitos, gallitos, y demás animalitos de granja – a quienes llamas “ACO!!!” , versión corta de “Pajarraco” que es la palabra con la que identificas tus canciones favoritas, a razón del Gallo que baila muchas de las canciones. Pajarraco, debo decir, es una palabra que sacaste de mamá. Pero así es, que estés tranquilito sentado jugando, es algo que no está en tus intereses.

Tienes una misión en este mundo, y es recorrerlo y conocerlo todo. Cogerlo, tocarlo, probarlo, morderlo, tirarlo y si puedes, tirarlo todo al water. Y no lo digo metafóricamente. Eres incansable.

Y AMO que lo seas! Amo que seas el pequeño que ha venido a desafiar nuestra paciencia, nuestra energía y todo lo que creíamos saber sobre cómo criar un bebé! Tu hermana siempre ha sido activa y llena de energía, pero donde ella es un 10, tú eres un 20. Y es maravilloso. Siempre escuchamos a nuestros amigos cuando nos decían “no… un hombrecito es distinto, tienen tanta energía!” pero nunca nos imaginamos que sería así.

Y ya cumpliste un año, piojo maravilla. Un año de levantarte cada día para llenar nuestros días de retos y de risas. De llantos también, y de renegadas. Porque obviamente nada es color rosa. Pero contigo, todo es color confetti. No importa lo que pase, siempre es una fiesta.

El día de tu cumpleaños, te despertaste así.

Luego ya te vistieron de fiesta para que juegues y disfrutes de tu pequeña fiesta familiar en casa. Este año quisimos hacer algo pequeño para ti y para la familia porque también todo esto se dió en el marco de una crisis  a causa de los huaycos y grandes problemas de agua a nivel nacional. Así que no era ni momento ni la ocasión para hacer algo estrambótico. Era el momento de estar en familia, de apachurrarnos y de tratar de no ensuciar nada de nada.

Mi leoncito, mi cachorro renegón y peleón, eres un cachorrito con todas las de la ley. Te tiras encima mío, me persigues para estar cargado, te mueres de risa cuando te mordisqueo la pancita, y te encanta treparte a todas partes. Has descubierto una tremenda facilidad para patear pelotas, para trepar escaleras, y para subirte sobre las sillas. Y yo, te he descubierto en un abrir y cerrar de ojos, de pie en la mesa del comedor, en la mesa de la cocina, y en la mesa de trabajo de tu hermana: Muerto de risa, con una cara de satisfacción como la de quien acaba de escalar el Everest. Y yo, entre emocionado por ti y asustado por que te caigas y te revientes la crisma contra el suelo. A veces no sé si ponerte tu buzo y además casco y rodilleras solo para que andes por la casa. Tienes la capacidad de convertir un paseo en el parque en un deporte extremo! Jajaja

Y me encanta que seas tan curioso. Porque toda tu inquietud está fomentada por esa inacabable curiosidad por explorar todo. Por mirar, por entender, y por tratar de actuar, tomar la iniciativa e iniciar la acción, y experimentar. Me ayudas a armar cosas, me ayudas a cocinar, me acompañas a todas partes, y te encanta ser parte protagónica de todo, absolutamente todo. Incluso de los juegos de tu hermana. Es adorable verte crecer y darnos cuenta que eres la estrella de tu propia película. No eres “Familia Muck, parte 2”. Eres la estrella de “Sebastian, the Movie”. Y aunque todos en el fondo lo sabíamos, creo que era inevitable pensar que contigo al ser nuestro segundo hijo, en muchos casos la experiencia sería una continuación de nuestro aprendizaje como papás. Nunca imaginamos que sería una nueva experiencia de principio a fin y en si misma.

Amas los carritos, y amas los carros grandes! Pararte frente al timón, incluso tan chiquitito es un vacilón para ti! 

Y tu independencia la demuestras en todos lados. Desde cuando te empujas un arroz con mariscos con cuchara solito en el restaurante, hasta cuando decides alejarte en el parque sin preocupación alguna y nos haces perseguirte. Nunca sé si eres un loco inconsciente de todos los peligros (desde huecos, caquitas de perro hasta perros grandes o corredores, gente jugando a la pelota, incluso bicicletas y carros) porque arrancas a la carrera, o si lo haces porque te sientes tan seguro de ti mismo y de que tus papás van a estar a unos metros tuyo que simplemente te lanzas al mundo.

Claro, ayuda mucho que corras detrás de tu hermana. Me da una risa porque a tu edad tu hermana estaba recién experimentando con el mar, y si bien nunca le tuvo miedo, el que tú la veas correr al agua como loca hace que tú no tengas absolutamente ningún reparo, y corras -lengua afuera – detrás de ella hecho una bala, pegado a sus talones y listo a atragantarte con todos los muy-muys que se topen con tu boca abierta. 

Yo sé que la primera persona que alimenta el mito de lo terrible que eres, hijo mío, soy yo. Pero quiero que sepas que siempre quise un hijo tremendo. Siempre quise que mi hijo sea una bala. Siempre quise que cuando sea grande, todos digan “Uy, es que ha sido tremendo desde chiquito!”. Porque eres mi superhéroe. Yo sé que yo debería ser esa persona a quien tú admires, pero quiero que sepas que yo te admiro a ti. A todo lo que puedes hacer, a todo lo que tienes por delante, y a esa actitud de comerte el mundo (y el papel que encuentras en el piso, las tapas de plumones también, etc) con la que has nacido. Eres un rebelde con muchas causas, y yo quisiera ser más como tú cada día. Eres el hijo que siempre soñé, mi piojo maravilla, el hijo que me reta a ser el mejor papá que puedo ser.

Mi bebé, eres un grande. Y yo soy más grande por tenerte en mi vida. Verte tan parecido a mi cuando era niño es al mismo tiempo una cosa fascinante y terrorífica. Es inevitable que me proyecte en ti, y que quiera que tengas todas las oportunidades con las que yo soñé, que no cometas los errores que yo cometí, o que vivas las experiencias que nunca pude vivir. Pero también sé que siendo como eres, labrarás tu propio camino, porque nos has dejado claro que es el mundo de Sebastian, y nosotros solo vivimos en él. Te amamos. Y estaremos aquí para protegerte y cuidarte en cada paso (apurado, loco y muy posiblemente arriesgado) que tomes. 

Ah. También me encanta cuando dicen que eres hermoso, segundos después de decir que somos igualitos. Porque sí pues. Lo somos. 😛

Te adoro piojo renegón!

Papá.

Verano 2017, parte 1.

El verano se desató con furia, mis enanos locos. Hace un calor de la patada, y el país está sufriendo varios estragos como consecuencia del cambio climático. Hay lluvias extrañas en Lima, huaycos en múltiples partes del país, y en toda la costa nos estamos sancochando vivos.  Felizmente ustedes dos tienen la suerte enorme de no tener que ir a trabajar y estar de vacaciones, (bueno Sebastian técnicamente vive de vacaciones hasta que empiece el nido en un año y medio), pero lo cierto es eso. Tienen la suerte de poder vivir chapoteando, y eso es algo por lo que agradecer siempre, no todo el mundo tiene esa suerte. img_9066

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Una de las cosas ricas que traen las vacaciones siempre consigo es la visita de sus abuelitos que vienen desde Chile. Para mi ha sido maravilloso verte Valentina, apachurrada a tu abuelo tirada en la cama viendo películas, y a él tan amoroso y cariñoso contigo, así como pendiente y jugando con Sebastian. Escuchar a mi mamá hablar y hablar con Valentina sobre tantas cosas me divierte sobremanera. Sin duda, ver a mis papás con ustedes siempre me llena el corazón, y me hace recordar muchas cosas de cuando era niño. Definitivamente creo que nuestras vidas, y principalmente sus vidas, pequeños chiquitines, van a cambiar cuando sus abuelos regresen a vivir a Perú, y eso entiendo que ocurrirá a finales de este año, lo cual es genial.

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Incluso aprovechamos que tus abuelos estaban en Lima para bautizarte gordo!

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Eres oficialmente un angelito bautizado! Pero ya te contaré más sobre eso en otra carta, porque todavía tengo que descargar las fotos de la cámara, y no quiero que se pierdan sin subirlas a su blog, para que las tengan para el futuro.

En marzo Valentina, empiezas el Kindergarten del colegio, y ese cambio traerá consigo muchas otras cosas de las que no somos conscientes todavía. Para empezar, por primera vez vamos a tener que preparar loncheras! Hasta ahora estuviste en un nido donde la lonchera era compartida, así que la llevábamos cada ciertos días y para todos los niños, fuera de eso no nos preocupábamos más. Del mismo modo, los horarios, las idas y vueltas, dejadas y recogidas representan una logística a la que no estamos acostumbrados. ¿Pero sabes? Nos vamos a divertir, eso te lo prometo. Felizmente tenemos la enorme suerte de vivir cerca al colegio, y yo tengo la increíble fortuna de haber conseguido una oficina maravillosa a 5 minutos de nuestra casa. Así que creo que vamos a poder gestionar todo con mayor suerte que la mayoría de gente. Hay que estar agradecidos al cielo por eso también.

En relación a la oficina nueva, vamos avanzando mis pequeños saltamontes. Quien sabe si cuando lean esto esa oficina habrá pasado ya a la historia o seguiremos ahí, o si la empresa ya es lo suficientemente grande como para no tener que preocuparnos de otras cosas o si por el contrario esta aventura no terminó bien. Lo importante es que vamos avanzando, costó un poco despegar el Jumbo pero ya está en el aire y ahora solo tenemos que preocuparnos de que tenga la suficiente gasolina para llevarnos hacia donde queremos ir. Y esto representa mucho trabajo, muchísimo empeño y mucha paciencia. Lamentablemente a veces parece que el Perú es un país donde hay más trabas que facilidades para ser un emprendedor o empresario independiente. Quizás las cosas cambien cuando ustedes lean esto, pero me queda claro hoy en día que quienes han podido hacer empresa en este país, son dignos de admiración.

Miren cómo está quedando la oficina estos días de verano! (Todavía nos falta el aire acondicionado, así que aunque sea vea linda, todavía nos sancochamos por la mañana). Felizmente corre mucho aire y después de almuerzo el calor pasa, pero las mañanas son un horno. Con suerte ponemos el a/c en estos días, a riesgo de derretirnos si no lo hacemos pronto.

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Me encanta la idea de que pasen por la oficina después de clases y se quedes jugando y haciendo tareas aquí. Si algo tenemos en común todos los que trabajamos aquí, es que este espacio debe ser una extensión de nuestra familia, y no un espacio donde nos aislamos de ella. Nos debemos a nuestros hijos, los adoramos, y queremos que sientan que tienen siempre un espacio aquí.

En casa, las cosas van con calma. Sebastian, eres un relámpago dorado. Gateas a la velocidad de la luz, siempre murmurando algo o gritando “Tititiiiii” mientras avanzas a toda máquina. Eres un travieso que quiere caminar a sus 10 meses con todas sus fuerzas. Te pones de pie solo, y estás al borde de dar tus primeros pasos, lo cual nos tiene a todos en ascuas. Luego te sientas, y nos miras a todos con esa cara de pícaro única que tienes. Un tremendo!

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Por un buen tiempo Sebastian, fue super desafiante entender que eres distinto a Valentina. Y a pesar de que son tan distintos en tantas cosas, también es hermoso ver que se parecen muchísimo. Ya tienes 7 dientes, y tu hermana cumplió su primer año con 8, así que puedo imaginar que llegarás al año de la misma forma. Ambos han sido bebés extremadamente veloces, y aunque tú hagas siestas de 15 minutos al día y tu hermana las hacía de dos horas, impidiendo que hagamos nada de nada de nada mientras duermes porque uno sabe que para el siguiente comercial ya te despertaste, estar contigo es una de las cosas más lindas que nos ha pasado. Hay días en que estoy en la oficina y que solo quiero ir corriendo a casa y apachurrarte y que me mires, me pongas las manitos en la cara y me digas “titititiiiii!”.

Aunque a veces eres un poco violentino también, creo que en eso también te pareces a tu hermana, cuando se transformaba en Violentina, haciendo uso y abuso de tu pobre padre, jaja.

Me puedes explicar en qué momento te pareció interesante jalarme los párpados?! Estás definitivamente un poco loquito.

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Pues sí, en casa las cosas marchan bien felizmente, y como les decía, para mi es realmente  hermoso verlos tan distintos, y al mismo tiempo tan parecidos. Mi rulosa y mi gringo. Mi princesa y mi vikingo. Tan lindos, tan bellos, tan locos. Los amo. img_9082

Bueno gatitos bellos, los dejo por ahora. Tengo que correr a una reunión, y antes de ir tengo que bañarme nuevamente porque el calor del día no permite que uno se mueva sin convertirse en una mancha de sudor ambulante. Los amo, saben? Los amaré siempre. Todo lo que hago, todo lo que tengo, todo lo que soy, es por y para ustedes, y así será siempre.

Pero ya no me metan el dedo al ojo pues.

Besos,

Papá.

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Mis hijos


Valentina, Sebastian y yo

¿Qué son los hijos si no una maravillosa extensión de uno mismo? Una extensión de nuestros sueños, de nuestro carácter, de nuestra fortaleza, virtudes y también quizás defectos. ¿Qué son los hijos si no una forma preciosa de volver real tu presencia en este mundo, la herramienta más hermosa para dejar huella y decir “yo estuve aquí, viví, crecí, creé dos seres increíbles que harán de este un mundo mejor sólo por existir”?

No me quiero poner existencialista, mis pequeños, pero hay mañanas en las que me despierto y tan solo mirarlos me hace sentir más grande, enorme, galáctico. Siento que he trascendido. Mirar cada centímetro de sus pequeños cuerpos dormidos, contar sus pestañas, mirar sus naricitas, sus mentones, sus boquitas. Tocar sus pies y sentirlos estremecerse con cosquillas. Saberlos dormidos plácidamente, soñando quizás con cosas lindas… Y luego despiertan, ya abren esos ojazos, y casi siempre, sonríen. Me miran, y sonríen. No existe mejor manera de despertar para mi que verlos sonreir, remolonear en la cama para una última vuelta y levantarse frescos, felices. Es como verlos nacer nuevamente, cada día. Un regalo.

Mi pequeño, ayer cumpliste 4 meses de vida, 120 días en promedio con nosotros, con sus 120 noches. Algunas buenas, otras más difíciles. Algunas largas y otras cortitas. Pero todas, todas las mañanas hijo, han sido buenas. Porque despertar contigo es una bendición, un regalo, un sueño hecho realidad. Y mirarte cambiar, haberte visto aprender a sonreir, y perderme en tus ojos es un placer que es difícil de comparar.

Mi chiquito terriblín, no te gusta estar echado en ninguna parte. Quieres estar donde estamos, estar en nuestros brazos, moviéndote de un lado a otro, abriendo esos ojazos y comiéndote el mundo entre parpadeos. Quieres hablar, y contribuyes con tus ruidos y gruñidos a todas las conversaciones, y en más de una ocasión contribuyes a terminar la discusión porque te has aburrido de la misma y quieres que te cambien de ambiente, que te lleven a dar una vuelta, que el mundo está girando y tú no quieres perderte un segundo de él en discusiones cotidianas. Estás hecho para un mundo veloz hijo, y eso me maravilla.
Sebastian Muck

Y también me asusta, pequeño “Titian”, que seas tan distinto a tu hermana mayor. Yo, que tuve la oportunidad de incluso escribir un libro práctico sobre paternidad mientras aprendía con tu hermana, he visto en el suelo muchos de mis argumentos contigo. Eres distinto, eres original, tienes una personalidad propia y es otra la forma en la que hay que tratarte. Y eso, ese miedo a lo desconocido, es también algo con lo que nos enfrentamos cada día. Cuando no adoptaste ni un chupón ni por un instante, cuando no aceptaste ni un biberón, y hemos comprado todas las tetinas del mercado, cuando tus hábitos de sueño sin impredecibles y el mismo es tan ligero que hay que velarlo con extremo cuidado. Eres distinto pues. Pero eso no es malo, en absoluto.

Pero eso no te asustes, si bien representas un mundo nuevo en relación a muchas cosas para nosotros mi pequeño terriblín, también nos agarras más sazonados en estas lides. Y nuestros temores se maquillan casi todo el tiempo con curiosidad, y somos mil veces más pacientes que hace 4 años. Eres un reto, pero estamos a la altura del mismo, y te prometo que intentaremos estarlo siempre.

Valentina la bella

Princesa mía. Estás tan grande, y no dejas de recordármelo varias veces al día en los que literalmente me muestras tu manito con 4 dedos extendidos y me explicas que pronto, muy pronto cumplirás esa edad. Y eres tan grande en todo sentido, en lo alta que eres, en lo hermosa que eres, en lo buena que eres. En lo lora, loca y terca que eres. En lo increíble.

Y es fantástico verte tan pequeña, acurrucada en mi pecho una tarde fría mientras ves dibujitos, y al mismo tiempo tan grande cuando abrazas a tu hermanito diciéndole por enésima vez que tú eres su hermana mayor, y que no se chupe el dedo, que no sea loco.

Hija mía, tú eres así: Tienes dos ojazos, dos bocas, una oreja, pulgas en el pompis y el corazón en los pies.

Hablas y cantas todo el día, tu verbo es una fuerza de la naturaleza que invade los espacios silenciosos de mi vida como una catarata que lo inunda todo. Llenas hasta mis 5 minutos en el baño, al otro lado de la puerta. Escuchas poco, pero felizmente entiendes mucho, cosa que compruebo con cada explicación del mundo que sueles darme 3 o 4 veces al día. Me encanta que no seas una niña que ha pasado por una fase de “¿Y por qué?” pero que ha saltado de forma hiperactiva a ser tú la que me explica la razón de todo, estando para mi sorpresa muchas veces en lo correcto.

Sigue bailando por este mundo con esa ligereza de mariposa loca, hija. Pareces tener en el alma la naturaleza del viento, y eso sin duda te llevará lejos.

Mis amores, estoy por embarcarme en una aventura nueva, y al mismo tiempo conocida. Ya les contaré más en los próximos días, pero quiero que sepan que no podría hacerlo sin ustedes en mi vida, sin mamá en mi vida, sin todo el amor que me rodea.

Los amo, chiquitos locos.

Los amo.

Papá.

3 meses de esta ricurita

Sebastian en la cama

Mi príncipe azul! Mi chiquitín patas-locas! Hoy cumples 3 meses con nosotros y déjame decirte que han sido 3 meses maravillosos. Con sus malas y sus buenas noches, con sus preocupaciones varias pero sobre todo con muchas sonrisas. Los tres amamos con el alma, no hay mañana en la que tu hermana no te busque para darte un beso enorme en el cachete (cosa que no pareces disfrutar precisamente, especialmente cuando el beso se excede de chupón) pero al fin y al cabo es una expresión de amor que nos enternece a todos.

A un par de días del día del padre, este domingo tengo algo extra que celebrar, que es mi primer día del padre como papá de dos locuritas ricas! Hoy celebramos el día del padre en el kindergarten de tu hermanita y no pude ser más feliz viéndola actuar y cantar y pensar en que pronto estarás también tú divirtiéndote aprendiendo tanto del mundo y haciendo amigos. Mientras tanto, te diviertes jugando en tu gimnasio sobre la cama de papá, aprendiendo a sacar la lengua y derritiéndome el corazón con cada sonrisota que has aprendido a hacer.

Sebastian Muck sonrisa

Pequeño bebé, no tienes idea de lo mucho que ha significado tu llegada a mi vida, y cómo he tratado de cambiarla para poder estar más cerca de tu hermana y de ti. Este cambio, esta decisión por la independencia, por la libertad de poder salir contigo y con ella al parque una tarde para disfrutar de su infancia, no ha resultado fácil en absoluto, como obviamente no le es fácil a nadie en este país tratar de vivir y trabajar de forma independiente. Sin embargo puedo decirte algo, ha sido la decisión correcta. Por el tiempo que pueda durar esta independencia, y que ojalá sea mucho, lo ha sido. El estar cerca de ustedes me carga de energía, me hace tratar de ser una mejor persona, me centra sobre las prioridades de la vida, y me da claridad sobre el hecho incuestionable de que la prioridad de mi vida es mi familia. Ojalá Dios nos siga ayudando para poder mantener un ritmo de trabajo en casa que pueda realmente gestionar para balancear la necesidad de ganar dinero con el tiempo para estar con ustedes, en familia. Porque siempre podré ganar más dinero, pero nadie me devolverá los días pasados lejos de ustedes.

Sebastian Muck y Papa

Mi chiquitín, has llegado a mi vida a renovar y reforzar las ganas de luchar por nosotros, por renovar mi apetito por generar una vida que podamos realmente disfrutar, donde podamos hacer una diferencia, donde podamos demostrar que nuestra pasión puede rendir frutos. Te amo mi pequeño renacuajo, gracias por llegar a nosotros, llegar tan lindo, pero sobre todo sano, feliz y lleno de vida.

Te adoro, chiquitín. Felices tres mesesitos!

Sebastian Muck

 

1 mes de Sebastian

Sebastian Dormido 1 mes

En las lejanas tierras de Transilborja, vive un misterioso Conde. El Conde Sebastian Draculácteo. Dicen que duerme de día, protegido de la luz y el calor del sol, y que de noche asalta a su presa, una joven y bella mujer, de la cual se alimenta. Tal es su voracidad que tras sus sesiones de alimentación ambos terminan agotados y febriles, cayendo presa del sueño que repone sus energías solo para sucumbir ante otro embate del apetito feroz del Conde, mi Conde.

Llegaste a nuestras vidas hace ya 1 mes, pequeño Sebastian, y aunque nuestras noches ya están de cabeza, nuestra vida está más encaminada que nunca. Tu hermana mayor está aprendiendo cada día a ser más hermana, a cuidarte, a cargarte, y a entender el nuevo rol que tiene en la familia. Tratamos mucho de que no se sienta al margen, y aunque hay cierta sensibilidad ante tu llegada, estamos muy felices de verla tan contenta de que seas parte de la familia.

Valentina y Sebastian

Mis brazos, mi pequeño Conde nocturno, están ahora completamente llenos. Al apachurrar a mamá, a Valentina y a ti, siento que mis pies están más que nunca en la Tierra, mientras mi espíritu vuela alto en el cielo. Ser papá redefine tu estándar de felicidad. El otro día conducía el auto y miraba por el retrovisor a tu hermana mientras me hablaba y hablaba y hablaba como sólo ella sabe hacerlo y mientras trataba de seguir el hilo de su conversación, sólo podía pensar en la enorme dicha que sentía en mi pecho. La sola existencia de sus pequeños seres basta para hacerme un hombre dichoso.

Valentina Sebastian y Papá

Alguna vez leí una entrevista a un cantante donde le preguntaban sobre el origen de una de sus canciones más trágicas, sobre si la letra estaba inspirada en la partida de un amigo suyo y todos los miedos que esta generó sobre su futuro, y él contestó que no. Que no había hablado antes sobre esto, pero que la letra se basaba en el momento en el que se convirtió en padre por primera vez. Y esto es interesante, pequeño príncipe, porque a mi me pasó lo mismo. Ser padre por primera vez te llena de una enorme felicidad, y también te abre la puerta a un nuevo mundo de miedos.

Pero sabes algo? Ser padre por segunda vez es distinto. Llena tu mundo de certezas. Tu hermana y tú se llevan 3 años y medio, lo que significa que he tenido 3 años y medio para entender, soñar y sentir lo que es ser padre, 3 años y medio para definir la clase de padre que quiero ser, 3 años y medio para preparar la clase de esposo, pareja, papá, amigo, ser humano y ejemplo que quiero ser para ustedes. Y tu llegada a nuestra vida sólo se siente como aquel disparo que te impulsa a correr al inicio de una carrera. En 3 años y medio de paternidad he aprendido que esa versión tuya que quieres ser para tus hijos empieza cuando te despiertas y termina cuando los cierras (sobre mis ronquidos no me puedo responsabilizar). Así que has llegado a mi vida cuando ya he decidido la forma en la que quiero enfrentar las encrucijadas de mi vida: con fuerza, entusiasmo, energía y abrazándolos.

Llevas ya un mes con nosotros y es tan fácil perderse en tus ojos, ojazos de un azul metálico tan profundo, que a veces parece celeste, a veces parece verde, que me recuerdan a mi papá y me recuerda a mi.

Sebastian Muck

Ese mentón tuyo, tan de mi abuelo, como un guiño del destino que me habla sobre la clase de padre que debo ser para un hijo que lleva esa marca tan distintiva, ese recuerdo de la inmensa responsabilidad de acercarme a ser tan buena y noble persona como lo fue él. Esa certeza y ejemplo de persona que aunque estuvo conmigo tan poquito en mi vida, ha estado tan presente a través de mi madre, de mis tíos, incluso de mi padre.

Es distinto mirarse a si mismo a través de los ojos de su hijo que a través de los ojos de su hija. No tengo palabras para el universo que admiro en los ojos de tu hermana. Y ahora puedo quedarme mudo nuevamente al mirarme en los tuyos. Especialmente cuando levantas la ceja y me pones cara de pocos amigos.

Sebastian molesto

Un mes de ti, pequeño Conde Sebastian Draculácteo, y un mes de ver a mamá tan HERMOSA. Tan feliz, tan llena de vida (a pesar de tus embates nocturnos), tan auténtica, tan ella. ¿Cómo no enamorarse cada día, cada minuto, cuando la miro ser la increíble persona que es especialmente cuando está con ustedes? A veces me siento testigo, actor secundario, de una maravillosa comedia romántica protagonizada por ustedes tres. Luego me doy cuenta que puedo dejar mi sitio de espectador y correr a su lado, y descubro nuevamente la enorme suerte que tengo en esta vida.

Valentina Sebastian y Mama

Un mes de ti, pequeño chiquillo loco. Gracias por existir.

Te amo.

Papá.